Todo habría sido diferente y mejor si hubiera recibido ayuda de algún tipo. Los premios eran para los "elegidos" recuerdo que el profesor Martínez y su mujer algún domingo se los llevaban a pasear, a mí me llevo una vez, me sentí muy bien hasta que a alguien se le ocurrió hacerle un regalo a su hijo, y yo, como no tenía ni un céntimo no pude participar, también es mala suerte! (nuevamente me sentí mal). El recibo del mes era otro de los motivos que me hacían diferente a la mayoría, mi padre esperaba el ultimo día para pagarlo y siempre era el director el que me lo recordaba.
El director y mi profesor se llamaban los dos "Angel Martínez", recuerdo que al director, todos, incluido los padres de los alumnos, le llamaban poniendo delante el "Don", ósea "Don Angel" y al profesor "Sr.Martínez" esto parece que disgusto al profesor y en una clase nos comento que el tenía los mismos estudios que el director por lo tanto tenía derecho al mismo trato, esto del "Don" muchos niños no lo entendimos. (entonces nos pareció una tontería, y ahora pasado el tiempo sigue pareciéndome lo mismo)
También tuve como profesor al Sr. Correa, un buen hombre y como siempre ocurre una mayoría se empeñaba en hacerle la vida imposible, no puedes demostrar buenos sentimientos pues muchos lo ven como debilidad, incluso piensan y quieren tratarte como idiota cuando en realidad los idiotas son ellos.
En la academia Martínez teníamos clase de dibujo, reconozco que era de las pocas materias en la que realmente me sentía bien, el tiempo que empleaba en dibujar siempre me perecía poco. Posiblemente el director, en esta ocasión valorando mi trabajo y asumiendo la falta de medios de mi familia me ofreció participar en las clases nocturnas y de manera gratuita cosa que realice durante la ultima temporada, fue realmente un detalle por su parte.
Y por fin! llego el día tan esperado por mí de abandonar la escuela(había cumplido 14 años)no quisiera decir que me quite un gran peso de encima, pero realmente así lo sentía, este momento por lo absurdo me recuerda el famoso grito del fundador de la legión ¡abajo la inteligencia, viva la muerte!.
