Tenia 21 años cuando conocí a MªAngeles, siempre había vivido en el barrio y a pesar de separarnos solo 50 metros. no nos conocíamos.
Un día no recuerdo como, mi hermana y mi prima me la presentaron.
Salíamos en grupo, y entre salida y salida me di cuenta que MªAngeles me atraía, su carácter extrovertido, siempre decidida, siempre dispuesta a realizar cosas (yo, suelo pensarlo más) también me gustaba su manera de ser y sobre todo, su sonrisa.
Un día no recuerdo como, mi hermana y mi prima me la presentaron.
Salíamos en grupo, y entre salida y salida me di cuenta que MªAngeles me atraía, su carácter extrovertido, siempre decidida, siempre dispuesta a realizar cosas (yo, suelo pensarlo más) también me gustaba su manera de ser y sobre todo, su sonrisa.
Un día que estábamos solos, le dije que me gustaba, que si quería salir conmigo, (antes, creo que sé hacia así) ella expresó los mismos sentimientos pero, también dijo que en estos momentos no tenía claro si quería comprometerse con alguien, que dejáramos pasar un poco de tiempo, Con esta contestación, me sentí rechazado, yo entonces había superado el complejo de inferioridad que a lo largo de mi vida me había creado (siempre me tuve por el ultimo de la fila y no como uno más entre todos, ni más ni menos ) pero pensé que no le interesaba, me sentí de nuevo muy poca cosa.
Seguíamos saliendo en grupo y el trato con MªAngeles era un poco distante, nos esforzábamos, pero no se puede ir contra los sentimientos, era algo muy difícil para los dos, yo no quería ser solo su amigo.
Seguíamos saliendo en grupo y el trato con MªAngeles era un poco distante, nos esforzábamos, pero no se puede ir contra los sentimientos, era algo muy difícil para los dos, yo no quería ser solo su amigo.
Paso el tiempo y MªAngeles vino un día a casa, no podía imaginar el motivo de su visita, fuimos a dar una vuelta puesto que quería hablar conmigo y entre comentario y comentario me dijo aquello que yo deseaba oír, estábamos por la calle Sta. Carolina a la altura de la fabrica del ColaCao cuando nos cogimos la mano, no se expresar con palabras lo que sentí en ese momento, pero es algo que por suerte siempre e sentido por ella.
1 comentario:
Los primeros recuerdos que tengo de mi relación con Jacob eran las manos. Me seducía el tamaño y la forma. Cuando ibamos en el metro y posaba sus manos en el mástil que había en el centro, yo me quedaba impresionada. Tenía unas manos tan distintas de las que yo había visto hasta entonces, grandes, dedos perfectos, suaves. Y cuando cogía las mías, ya era demasiado!!, yo me sentía tan pequeñita..... con una sensación tan agradable.
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