Recuerdo que en aquellos tiempos, ahora muchas cosas han cambiado, unas para bien y otras quizás no tanto, en aquellos tiempos como decía, en las casas, la basura se tiraba en un cubo con su correspondiente tapa. A ultima hora del día se sacaba a la calle y por la noche al llegar los basureros volcaban el contenido en el camión.
Empezaron a llegar las bolsas de plástico, que nada tiene que ver con las de ahora, aquellas eran negras, de mala calidad y de una peste horrorosa.
Salía yo de casa cuando en la esquina, al lado de la peluquería había una señora mayor, típica de aquellos tiempos, vestida de negro, la vi trasteando con una bolsa de basura, su intención era sacar el nudo que hacia de cierre, lo único que pensé, algo se le ha olvidado, me acerque y le dije si quería ayuda, ella me contesto que sí, me entregó la bolsa y después de mucho trabajo la abrí. Ahora viene mi sorpresa, la señora coge la bolsa y sin ningún miramiento vuelca el contenido en el suelo, dobla la bolsa y se marcha diciendo.
Empezaron a llegar las bolsas de plástico, que nada tiene que ver con las de ahora, aquellas eran negras, de mala calidad y de una peste horrorosa.
Salía yo de casa cuando en la esquina, al lado de la peluquería había una señora mayor, típica de aquellos tiempos, vestida de negro, la vi trasteando con una bolsa de basura, su intención era sacar el nudo que hacia de cierre, lo único que pensé, algo se le ha olvidado, me acerque y le dije si quería ayuda, ella me contesto que sí, me entregó la bolsa y después de mucho trabajo la abrí. Ahora viene mi sorpresa, la señora coge la bolsa y sin ningún miramiento vuelca el contenido en el suelo, dobla la bolsa y se marcha diciendo.
- ¡Esta bolsa va muy bien para todo!.
El suelo quedo asqueroso, los pelos por todo el barrio, la señora tan contenta y yo convertido en cómplice de algo no deseado.
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