Tenía 17 años cuando hablando con Julián recordaba los dibujos que realizábamos en la escuela y lo bien que lo pasábamos, de esta manera a el se le ocurrió que podíamos hacer lo mismo los fines de semana, así que decidimos ir a una tienda de Bellas Artes y comprar el material necesario. Nos dirigimos a Piera en la calle Cardenal Casañas y allí nos hicimos con una carpeta, hojas de papel, lápices y carboncillos, ya teníamos las herramientas necesarias para empezar a crear y con mucha ilusión decidimos nuestra primera salida a Sitges, fue estupendo, después vinieron otras salidas, Sant Cugat, Mirasol, Pineda etc.
Por esta época vi la película - EL LOCO DEL PELO ROJO - (biografía de Vincent Van Gogh). Se abrió la ventana, otro mundo surgió para mí.
Retrato
dibujos
campesinos, campos labrados... paisaje.
Frío, Biblia, pastor.
Holanda, iglesia, barraca, comedores de patatas.
París, colores, flores, pintores.
Tren.
Arlés, blanco, nieve... huerto, verde, rosa... Ródano, noche estrellada, luna, río, amarillo, SOL, SOLEDAD. lavanderas, puente del Langlois, Trinquetaille, Montmajour.
Amarillo, girasol, amarillo... sol.
Saint Rémy, olivos, soledad, los Alpilles, cantera, barranco... labradores, sembradores, segadores. Colores, cuadros, pinceladas, dibujos, cañas, botas, zuecos, amarillo... unos limones. Amarillo, girasoles, piedras de Montmajour, rocas, paisaje surcos en los campos, surcos, cartas.
Leí -CARTAS A THEO- y salté al otro lado de la ventana, pasando de un estado real a otro mundo lleno de satisfacciones artísticas, un mundo al que solía ir muchas veces.
Pase una temporada realizando dibujos y pinturas cuando a Julián se le ocurrió (esta vez también a el) que podíamos inscribirnos en una academia de Bellas Artes, lo pensamos y decidimos hacer la inscripción en la Escuela Municipal Massana, realizamos el examen de ingreso y Julián que estaba más interesado que yo, no logra pasarlo y a mí que me era indiferente por esta vez me abren las puertas.
Empezaron las clases, al principio el clima artístico me gustaba pero no llego a motivarme lo suficiente, empecé a ver "fantasmas", personas que se creen superiores, otros que perdían el tiempo, profesores que solo estaban por las chicas, la clase de geometría, que por cierto no me interesaba nada, recuerdo que una profesora en una ocasión me saco a la pizarra donde me hizo realizar varias figuras geométricas cosa que realice con algo de vergüenza ( nunca me gusto ser protagonista ) una vez acabado los ejercicios me dijo algo que me sentó mal, algo relacionado con ser más espavilado o algo parecido, en fin tonterías.
Fui adquiriendo la sensación que el trabajo que realizaba en clase podía hacerlo en cualquier sitio, realmente podía hacerlo, pero había una diferencia que yo no tuve en cuenta, y es que después de unos años, sin el mayor esfuerzo, habría obtenido un titulo para dedicarme a algo que siempre me ha gustado.
Como casi siempre suele pasar, había algo positivo, algo que me hizo cambiar el concepto del arte, la visión del arte, lo que yo entiendo por verdadera creación, por crear, formas nuevas, era
una clase llamada de - Orientación - ,estaba compuesta por dos profesores, un profesor cuyo físico y gusto por el arte le hacia parecer muy Mironiano y una joven profesora también de tendencia innovadora, trabajábamos todo tipo de materiales, madera, arcilla, papel, cartón etc... ¿los motivos? muy sencillos, partiendo de objetos reales hacíamos un primer boceto académico a continuación lo íbamos transformando hasta el limite deseado y al final quedaba una obra que partiendo de una realidad terminaba siendo una autentica creación, algo que tu habías creado.
Transcurrió un año y sin pensarlo demasiado decidí no acudir más a clase.
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