La base principal
de una sociedad son las personas y la aspiración debería ser la felicidad de
todos y cada uno de nosotros, para esa sociedad que mejor preparación que una
Institución Libre de Enseñanza donde se eduque en libertad, sin dogmas oficiales,
religiosas ni morales. Una sociedad libre, donde las personas nos cuidemos y
nos respetemos dentro de nuestra idiosincrasia. Como bien expuso el escritor Ramón
J. Sender en su libro "Arlene y la gaya
ciencia" en su página 18 y por boca de su
protagonista Abel San Juan, yo también creo en una sociedad donde cada municipio,
cada pueblo, quede convertido en una cooperativa de producción agropecuaria (agricultura-ganadería),
cada diputación provincial trasformada en cooperativa de transporte-distribución.
En las ciudades, cooperativas de consumo por distritos y la producción de fábricas
las ya planeadas federaciones de industrias del sindicalismo. Un banco nacional
regularía las cuotas de producción y exportación-importación. Cada persona tendría
los mismos derechos que los demás, aunque estaría clasificado por sus actitudes.
El trabajo pesado lo realizarían las maquinas o los robots. Cada persona se convertiría
tarde o temprano en un ingeniero, es decir en una persona dueño de una técnica
que facilitaría la labor del vecino y la propia. No trabajaría más de cuatro o
cinco horas diarias, que bastan para dejar exhausto a cualquiera.
…y la producción
sería solo la necesaria (mínimo derroche).
Esto que muchos dirán que es una utopía, se puede conseguir, (con personas honestas) hubo un tiempo, (1936-1937) que se llevó a la practica en Catalunya y Aragón, pero no triunfó por lo mismo que nunca dejarán que triunfe, nunca han dejado que sea el Pueblo el que se organice. Son "los elegidos" los que organizan nuestras vidas, siempre beneficiando a su casta y no en beneficio de todos… una casta… ¡de mala gente!, claro.

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