1 de Mayo "día del trabajador" día acordado por las instituciones para que sea día festivo, también en la dictadura se celebraba de forma folclórica, así se pretenden acallar la lucha, la reivindicación. Para la clase obrera (la que se siente explotada, la que pierde poder adquisitivo, la del contrato basura, la del paro, etc.) para nosotros es como todos los días,
pero este se aprovecha para manifestarse, para recordar a los compañeros que quedaron en el camino (víctimas de los de siempre) luchando por una sociedad mejor, sin explotados ni explotadores.
Salí de casa con idea de unirme a una manifestación,me dirigí al metro, lo cogí y llegando al paseo de Gracia baje, una vez en la calle todo parecía normal, pasé por la acera del cine Capitol, cruce la Gran Vía, el chaflán del Banco Vitalicio y al empezar a bajar por la recta del Paseo de Gracia hacia la plaza Cataluña allí estaban! Los antidisturbio, habrían siete u ocho, todos iguales, irreconocible, todos equipados, en pie y delante del vehículo, uno de ellos se adelanta y con gesto amenazante y a la vez increpándome me dice ¡porque corrías! yo un poco sorprendido, me limito a dar explicaciones, le digo que no corría, que acababa de salir del metro, el sigue increpándome y me dice que corra, ¡corre! me dice, acompañando la orden con un golpe de porra, yo seguía tozudo diciendo que no tenía por que correr, que no había hecho nada, él, cada vez mas autoritario con la cabeza aprisionada en el casco y a punto de estallar por la adrenalina acumulada, me sigue pegando y yo no siento dolor, siento rabia, no entiendo nada, ¿como pueden tener esos instintos? los demás me rodean, me van empujando, insisten ¡que corras! ¡venga rápido!, uno de ellos, dándome un empujón me desplaza apartándome de todos, una vez solo y sin correr sigo andando, dejando atrás aquello que creía (en mi inocencia) pertenecía al pasado.
Fui andando hasta la calle Princesa y fue entonces cuando note un escozor en la espalda, el roce de la camisa me hacia daño, habían grupos de personas increpando a la policía, en ese momento me sentía muy indignado y explique a algunos de los que allí se encontraban lo que me había ocurrido, les mostré la espalda para que la examinaran, dijeron que habían dejado varias marcas, rojas y abultada. Empezó a calentarse el ambiente y yo sintiendo mi indignación y a la vez pensando que en nada bueno podía acabar, decidí marcharme para casa. Una vez entré por la puerta y al verme MªAngeles notó que algo había pasado, se lo expliqué, hicimos algún comentario sobre las actitudes fascistas que por desgracia todavía esta presente en algunos funcionarios y pusimos nuestra esperanza en que pronto este comportamiento iría desapareciendo para bien de todos los ciudadanos.
(Hoy en día, después de haber pasado unos años, teniendo información y viendo como transcurre el mundo creo sinceramente que esta actitud forma parte de todos los sistemas, una fuerza antidisturbios, una fuerza represiva... en dictadura y en democracia que siempre defiende a los mismos.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario