viernes, 29 de febrero de 2008

soñé que tenía un amigo


Barcelona, jueves 20-9-2018 Nos dirigimos a la estación de Sants donde cogimos el tren dirección Irún, teníamos previsto realizar el Camino Vasco Interior.

Llegamos a Irún sobre el mediodía, nos dirigimos al albergue municipal, de momento estaba cerrado y como era la hora de comer aprovechamos para ir a un restaurante. Más tarde nos dirigimos de nuevo al albergue, hicimos las reservas y nos informaron de la ruta que teníamos pensado realizar. Sobre el Camino Vasco Interior, nos dijeron, que de los que habían en el albergue (y había muchas personas) ninguno tenía previsto hacerlo… ¡solamente nosotros!... ¡eso sí!, la ruta era muy bonita y valía la pena.

Irún, viernes 21-9-2018 Temprano (7:30) salimos de Irún; la primera etapa era Irún-Hernani. En Oiartzun paramos a desayunar. El camino es un continuo subir y bajar, pista asfaltada, verde… mucho verde, torres eléctricas… muchas torres eléctricas y cables… muchos cables.

Hernani, sábado 22-9-2018 Salimos de Hernani, teníamos información que el camino trascurría por pista asfaltada y junto a la carretera, por este motivo nos dirigimos a la estación de tren y lo cogimos hasta Tolosa, una vez en Tolosa el camino se convierte en una pista de ciclistas y corredores, aguantamos hasta el pueblo de Alegia, donde una vez más cogimos de nuevo el tren hasta Beasain, en Beasain un autobús nos acerca a Zegama.  La hospitalera muy amable nos recuerda que mañana es fiesta y están los comercios cerrados, por lo que teníamos que hacer acopio de alimentos para el día siguiente. Nos proporciona las llaves del pabellón deportivo y hacia allí nos dirigimos, tenemos literas, aseos, y todo para nosotros. En el pabellón habían celebrado una fiesta gastronómica, para promocionar los productos de la zona, vinos y quesos también camisetas deportivas anunciando el evento. Yo me serví una porción de queso y una camiseta. Mi amigo solo se atrevió con la botella de vino que nos servimos para la cena.

Zegama, domingo 23-9-2018 Salimos con una altitud de 250 mts. y en 7 Kms. fuimos subiendo hasta los 1000 mts. de altura. Llegamos a la gruta de San Adrian, un túnel excavado de manera natural por la acción del agua y el paso del tiempo, sigue una calzada medieval que nos va subiendo hasta un cruce en la parte alta, descendemos por un bosque hasta llegar a un aparcamiento.

A partir del aparcamiento una carretera asfaltada (en muy mal estado) nos lleva al pueblo de Zalduondo. Llegamos, al mediodía. A la salida del pueblo una fuente de piedra y un abrevadero nos deleita con unos generosos caños de agua. Yo bebí y me refresqué, a continuación, después de quitarme las botas, metí los pies cansados en el abrevadero. (Mi amigo en ningún momento lo vi relajado) nos faltaban 6 kms. para terminar la etapa y eran las tres de la tarde. No teníamos reservado albergue (aunque, creo que esto no era un problema… ¡por lo menos para mí!) Teníamos la opción de caminar 6 Kms. (1 h.) o bien coger el autobús… al aparecer éste por la carretera, no hubo dudas en cogerlo. Llegamos a Agurain sobre las cuatro de la tarde.

Yo suelo ser una persona positiva y feliz, pero, por diferentes motivos ocurridos en el camino se había generado un malestar en mí, así que por la tarde no tuve más remedio que hablar con quién yo creía y tenía por amigo.          

Agurain, lunes 24-9-2018 Al día siguiente, desmotivado, sin ganas de continuar, después de muchas divagaciones decido (decidimos) acabar este camino. Se juntaba la llanura Alavesa, el sol implacable y las pocas ganas de hacer camino, a primera hora de la tarde decidimos coger el tren hasta Vitoria.

Una vez en Vitoria reservamos sitio en el albergue municipal.

Al día siguiente yo marcharía en tren a Barcelona. A mi amigo le vendría a buscar su hijo que vive en Logroño. Este le había comentado que el coche no le iba muy bien (94 Km.) pero él prefirió que su hijo se desplazara hasta Vitoria para ir a buscarlo y me dijo -¡que venga, que haga algo!. Lo llevaría a su casa, hasta marchar de nuevo al día siguiente (en tren) a Barcelona. Dimos una vuelta por Vitoria y después de cenar nos retiramos al albergue. En la habitación éramos cuatro personas, una de ellas tuvimos la mala suerte que resultó ser un impresentable borracho, que pasó toda la noche roncando, gritando, con espasmos y no dejando dormir a nadie; otro compañero y yo le dimos un ultimátum; ¡que fuera al lavabo, se refrescara y dejara dormir al resto! Entre el borracho y mi pensamiento sobre mi relación con mi amigo, hizo que no durmiera en toda la noche.

Vitoria, martes 25-9-2018 Eran las seis cuando me levanté con la intención de marchar hacia la estación de tren; como una última oportunidad, le pregunté a mi amigo – ­¿vas a bajar a tomar un café con leche? (como despedida) y me sorprendió con otra pregunta -¿tú, lo harías?- -¡yo sí! Le contesté… me dice -¡gracias por tu paciencia!, dio media vuelta y… siguió durmiendo. Salgo a la calle y una vez en la estación, me fui al bar y pedí un café con leche, mientras, me entretenía escribiendo unas letras en un diario, -el tiempo pasa rápido cuando estás entretenido-, anuncian la salida del tren, la salida es inminente, la vía cuatro; me levanto nervioso con idea que voy a perderlo, pago el café con leche y salgo corriendo, paso la vía uno, la cuatro es la más lejana, bajo las escaleras para cambiar de vía, subo de nuevo, la  cuatro, me acerco a la puerta del vagón, subo corriendo… ¡por fin! Una vez dentro ¡descanso! Pasado un primer momento me doy cuenta de que no llevo los palos; me los he dejado olvidados en la cafetería… aquel que me conoce, sabe el valor que les doy, pero… en esta ocasión no me importaba (porque tenía algo más que pensar) lo que realmente me importaba son los últimos acontecimientos y la relación con aquel que yo tenía por amigo.Decido poner fin a una amistad, mi amigo… una persona, la única que después de muchas vivencias (desde la infancia y juventud) consideraba amigo… lo he dejado, en el camino.

 


(Una vez en Barcelona, después de muchas divagaciones realicé este escrito).

La gota colmó el vaso. Mi hermana Rosario, en alguna ocasión, no sé bien en qué sentido me lo dice… pero yo lo percibo como reproche, me dice… -cuando seas mayor, vas a ser un cascarrabias-. Quiero creer que me lo dice porque me conoce, soy persona que siempre he huido del conflicto, del enfrentamiento, no me gusta imponer ni que me impongan (solo soy dueño de mi conducta hacia los demás. De los demás hacia mí, algún comportamiento no me gusta, pero no es mi intención que lo cambien si el cambio no sale de ellos y de forma voluntaria) todo debería ser más sencillo; por ese motivo no discuto, (aunque muchas veces no esté de acuerdo) aunque esto implique que, en mi retirada, en la mayoría de ocasiones me siente mal; y llegando a este punto, después de muchos encuentros, al final… llega el día que la gota colma el vaso. Quizás mi hermana piense (y es mucho pensar) -nunca se enfrentó, -cuando sea mayor (no aguantará) va a ser un cascarrabias-. Pienso que, desde hace tiempo ya soy mayor y ese momento ha llegado. Me gusta pensar. A veces, miro hacia el pasado, pienso en momentos de mi vida y en personajes que por ella trascurrieron, de esos momentos y de esos reproches, aunque fueron muchos y muy significativos nada contaré (aunque algunos, ya fueron relatados).

En general, para mí hay dos tipos de relaciones; las impuestas como son la familia y el trabajo y las otras que uno elige libremente en el trascurso de la vida. Las primeras hay algunas que nunca he congeniado, pero por un motivo o por otro te ves obligado a tratar. Las otras son, las que uno escoge; en mi caso, suelen ser aquellas que una mayoría tienen por “rara, a mí no me importa, cada uno es como es, y admito muchas rarezas… siempre y cuando, como algo principal… sea una buena persona y tenga también, como no podía ser de otra manera, cosas afines que podamos compartir.

(de las 1ª) La familia. Durante mucho tiempo han pasado cosas que me han dolido, pero ha sido últimamente, cuando … ¡la gota colmó el vaso! En este caso, no es por lo hecho hacia mi persona, que en parte me es indiferente (aunque me duele), mi indignación viene por el trato dado hacia una persona querida, la que comparte su vida conmigo, desde hace 50 años (M.ª Ángeles). Y son los más allegados (por su parte y por la mía), son en su egoísmo, los que peor la han tratado. Después de los últimos acontecimientos, (ella, siempre los perdona, y eso es algo que dice mucho de ella… pero, poco de los demás) ahora, he dicho basta, nada pierdo porque nada quiero.

(de las 1ª) El trabajo. Como en la familia, en el trabajo, los compañeros te vienen impuestos. He tenido algunos compañeros a destacar por su buen hacer y solidaridad, pero tristemente han sido pocos… no puedo decir como el libro de Francisco García Salve Yo creo en la clase obrera. (no he leído el libro, pero me imagino que se refiere al colectivo) es algo que yo, visto lo visto y vivido lo vivido…después de toda una vida de trabajo, yo, es algo que como colectivo…en estos momentos no creo. (solo creo, por el resultado, en algunas personas… poquitas.)

(de las 2ª) elegidas. Algunos tendrán muchos amigos, yo tenía uno, (o así lo consideraba, nos conocíamos de la infancia, conocí a su familia, habíamos compartido muchos momentos, seguimos en la juventud, nos hicimos mayores, continuamos en la jubilación…). Él, según los demás (y yo mismo) es una persona rara (pero a mí no me importaba) no le conocí ningún amigo o compañero. hicimos muchas salidas, algunas están registradas en un blog… (senderoylibertad.Blogspot.com) compartimos semanas enteras caminando. Como no me gusta imponer, muchas veces me adapté a sus divagaciones y rarezas. Descubrí o intuí cosas que él fue incapaz de confiarme (yo, de mis cosas, no tengo secretos, suelo ser lo que se dice un libro abierto. En la última salida de seis días al país vasco, me di cuenta que le molestaba el simple hecho de hacer fotografías (es una de mis pasiones) se lo dije. Le dije que según, yo mismo, y muchos conocidos él era una persona muy rara. Le dije, que lo consideraba mi amigo. Él me contestó, que yo tenía muchos amigos, le dije, que eran compañeros… -para mí un amigo era otra cosa- Salieron reproches hacia mí.

-que en alguna ocasión digo muchas tonterías (no lo niego, aunque según creo… estoy convencido, que solo reía conmigo)

-que, si critico a la gente, (comentándole a él, si dicha persona, es simpática o, todo lo contrario)

-que en alguna ocasión que hemos salido con otro compañero joven (Gerard)… yo, lo dejaba de lado (?) no soy consciente de ello.

-¡que ya está bien de llamarle abuelo! (tiene 70 años, tres nietos y uno en camino)

y… muchas tonterías más (que no relato… por vergüenza)

En fin … yo aceptándolo, (durante toda una vida) todas sus rarezas y ahora resulta que el raro soy yo… ya no siento el deseo de compartir mi tiempo con estas personas… como suele decirse ¡la gota colmó el vaso!...

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