Horta de Sant Joan En 1898 Picasso tenía 16 años cuando llego al pueblo de Horta de Sant Joan, venia invitado por su amigo Pallares a recuperarse de una escarlatina. Esta primera estancia duró nueve meses. Según Picasso esta estancia marco su vida, Solía decir, -¡todo lo que sé lo aprendí en Horta! Vio y conoció todas las tareas del campo y oficios manuales. Durante un mes vivieron en una cueva del bosque (dentro de los Ports) el hermano pequeño de Pallares (Salvadoret) con la ayuda de un burro les subía comida y materiales que necesitaban. En una ocasión pasando el rio Estrets, Picasso cayó al agua, no sabía nadar, Pallares cogiéndole del brazo lo saco salvándole la vida, algo que Picasso siempre se lo agradeció y cuando tenía ocasión le recordaba.
1909 segunda estancia, tenía 27
años llegó a Horta cuando ya era reconocido en París, según cuentan fue el primero
con una cámara fotográfica en el pueblo, pagaba con billetes de mil pesetas que
sacaba en un fajo del bolsillo y le costaba encontrar cambio, su compañera Fernande
Olivier con la que convivía, al no estar casados fueron el centro de críticas de
las beatonas del pueblo. Llegó con intención de quedarse unos meses, traía
telas, pinturas, pinceles y materiales para dedicarse a trabajar intensamente, el
resultado fue una serie de pinturas cubistas.
Era el mes de febrero y con Jana fui a Horta de Sant Joan, nos alojamos donde otras veces, saliendo del pueblo dirección Arnes, en los apartamentos de la Farinera. Hicimos una primera salida a la montaña de Santa Barbara, llegando al monasterio de Sant Salvador nos dirigimos hacia la cueva, continuamos por una subida en forma de zig-zag hasta llegar a la parte alta. Las ruinas de la ermita de Sant Antoni, a continuación, escondida entre las piedras una cisterna de pastores. Seguimos y encontramos en la explanada del camino cipreses alineados, a la derecha subimos un poco y ya estamos en la parte más alta de la montaña, las ruinas de la capilla de Santa Barbara, al fondo una cruz de hierro. De nuevo regresamos a los cipreses y siguiendo el sendero de la derecha rodeamos la montaña, bajando con mucho cuidado hasta llegar de nuevo al Monasterio de Sant Salvador. En otra ocasión saliendo del apartamento nos dirigimos andando hacia los Ports, fuimos por un camino dirección al Salt de Sotorres, casi estábamos llegando cuando nos encontramos con impedimentos para pasar, puertas, perros y prohibiciones. Nos dimos la vuelta y fue entonces a medio camino cuando sentí una presión y dolor en el pecho, paramos y poco a poco me fui recuperando, lastima el susto que le di a Jana. Una vez en el apartamento le comenté a Rosario (la propietaria) lo que había pasado con la prohibición del paso, ya estaba enterada por las quejas de otras personas. (Lo tendrían en cuenta y darían parte a los forestales) Con la furgoneta nos adentramos de nuevo en los Ports, recorrimos unos 10 Km. hasta llegar a la zona de descanso de la Franqueta, una vez en esta nos dirigimos a los plafones que marcan las diferentes rutas, teníamos previsto realizar la de Picasso, es corta y circular, poco más de 3 Km. Saliendo del área recreativa nos encontramos un antiguo pozo para la conservación de nieve, continuamos por el camino hasta llegar a un desvió a la izquierda, subimos una pequeña cuesta y llegamos a un abandonado horno de cal, continuamos por un bosque hasta llegar a un torrente de agua que desemboca en el rio Estrets, al poco rato vemos las indicaciones de la cueva de Morago o cueva de Picasso, hicimos unas fotografías y después seguimos de nuevo la senda que nos lleva junto al rio, una vez lo pasamos y siguiendo la pista nos encontramos la cantera de extracción de mármol (ahora, lugar para visitar) seguimos hasta el Mas de Quiquet, allí hay otro horno donde se extraía la "pega" (pez o brea) una sustancia que extraían de los árboles que servía entre otras cosas para calafatear (impermeabilizar las juntas de las barcas de madera, también para las botas de vino). Seguimos la senda hasta la zona de la Franqueta. El penúltimo día por la mañana al ir a coger la furgoneta me encontré con un problema, no se ponía en marcha, siempre soy positivo, pero en esta ocasión pensé lo peor, que se me había estropeado y tenía que llamar al seguro y bajar a Barcelona con la grúa. Llamé al seguro y el mecánico me dijo que se había congelado el gasoil, con la grúa llevamos la furgoneta al pueblo de Horta. Por la tarde pasamos a recogerla. Con un ventilador le habían aplicado calor, por suerte no había sido nada grave. Al día siguiente marchábamos para Barcelona, no quise arriesgarme otra vez y por la noche puse la furgoneta a resguardo detrás de la casa, en esas horas bajaba mucho la temperatura y el viento soplaba helado.
la Provenza. El Japón soñado por Vincent Van Gogh. En el año 1888 se instaló en Arlés y un año después en Saint Rémy donde a raíz de una crisis ingresó voluntariamente en la casa de reposo de Saint Paul de Mausolé hasta mayo de 1890, realizando en este tiempo casi 500 pinturas y un gran número de dibujos. Es un lugar donde siempre tengo la necesidad de pasar unos días.
Me llegó el deseo de pasar unos días en la Provenza y lo comenté con Jana, me contestó que vendría conmigo… y yo encantado, salimos de Barcelona con la furgoneta hasta llegar al pueblo de Saint Rémy, después al apartamento de "la Pinede" una planta baja con un pequeño jardín en la puerta. Después de visitar la zona, lugar ideal de reposo… una copa de vino fresco, una comida hecha por Jana, un libro y sentado en la terraza bajo el sol. Después de la comida una pequeña siesta… placeres de la vida. Al día siguiente fuimos hacia la casa de salud de Saint Paul de Mausolé, seguimos la senda marcada hacia les Alpilles (las únicas montañas de la zona, con una altura de 498 mts.) fuimos subiendo por el bosque, pasamos la Glanum (la antigua ciudad romana) en el camino, plafones de cerámica informan de los nombres de los árboles y plantas. Llegamos a la cima de una montaña donde encontramos las piedras calizas que los excursionistas van amontonando en el suelo. Seguimos, bajando y nos acercamos a las dos grandes cavidades que la erosión, el agua y el viento ha dejado en la roca, la misma que hace más de un siglo desde los campos pintó Van Gogh. Caía algo de lluvia cuando seguimos de nuevo el camino, esta vez nos arriesgamos buscando otro de vuelta, llegamos a unos plafones y nos indica que íbamos bien (una ruta circular) continuamos hacia el pueblo de Saint Rémy, llegamos a la Pirámide (una piedra vertical), bajamos por un pasillo entre el muro de Saint Paul de Mausolé y el seto de una propiedad. A continuación, llegamos a nuestro apartamento. Otros días, visitamos la ciudad de Arlés, Saint Rémy, en Aix en Provence el useo de Cezanne, en Fontvieille recorrimos el bosque y los molinos de viento. Otro día buscamos el barranco de Peiroou, atravesamos campos y por fin llegamos a lo que quedaba del mismo, (nada que ver, con el idílico barranco).
Unos días tranquilos y felices… con la complicidad de Jana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario