viernes, 29 de febrero de 2008

EEUU y América Latina.

Entre 1950 y 1973 los EEUU y concretamente el Pentágono desarrolla la "Doctrina de la Seguridad Nacional" en sus bases militares de Panamá (Fort Gulick y Fort Bering) según la cual el peligro no está en las fronteras de los diferentes países, sino que este proviene de los enemigos internos. Los ejércitos fueron trasformados en super-policías con una dirección y un sofisticado entrenamiento en materia de inteligencia. Detección del "subversivo” y aniquilamiento de su organización mediante la información obtenida a través de la tortura sistemática, aprovechando para ello la experiencia de los nazis en la segunda guerra mundial, el ejército colonial francés en Argelia y los propios norteamericanos en Vietnam. Este clima de represión total, ayudado por los "escuadrones de la muerte" y otros grupos paramilitares, debían producir y producían una atmosfera de terror que acababa por aislar a los "subversivos" y retirar el apoyo del pueblo donde actuaban. En estas "universidades de la tortura" EEUU adiestró a más de 64.000 oficiales y suboficiales Latinos (entre ellos Pinochet). El secretario de defensa norteamericano Robert McNamara justificaba el gasto presupuestario diciendo que "para nuestros intereses no tiene precio hacernos amigos de estos hombres" y el ministro no se equivocaba; todos los golpes militares que ocurrían en América Latina tendrían detrás, como instigadores y como ejecutores, a militares que habían sido formado ideológicamente en estas "escuelas"

El delito de los "subversivos". Querer crear una comunidad igualitaria basada exclusivamente en el principio de solidaridad. Una sociedad que no tenga como incentivo el lucro, que no se apoye en la existencia de clases ni de castas, sin discriminación por sexo ni color de la piel…. Todo lo contrario que el "sistema capitalista" de los poderosos que dominan el mundo.

Los chilenos de Barcelona. Llegaban noticias de latino América, de las dictaduras del Cono Sur, aquí estábamos en lo que seria los últimos años del dictador, - ¡No de los Franquistas!, que cuarenta años después, todavía están en el mal Gobierno- .Había unas salas de cine que llamábamos "de Arte y Ensayo" y allí fue donde vi "la batalla de Chile" de Patricio Guzmán, un documental de todo el proceso de la época de la Unidad Popular -sacado clandestinamente de Chile por la embajada sueca-. Me sentí muy identificado con la lucha y el comienzo de un sueño noble y colectivo de justicia social. Sueño como siempre pisoteado por la fuerza de las armas, financiado y dirigido por los EEUU… y ejecutado por el ejército chileno con el beneplácito de la derecha golpista.

Llegaban noticias de desapariciones, de asesinatos en toda América Latina, después le tocó el turno a Nicaragua y pasó lo mismo. En la lucha contra Somoza "el dictador" triunfaron los Sandinistas, el nuevo gobierno trató de introducir reformas de tipo social, sanidad, educación, reparto de tierras, dichas reformas lograron avances y reconocimiento internacional. En pleno cambio, los EEUU, organizaron la oposición armada ("la Contra") y continuó la lucha con una guerra civil, esto junto con diversos errores por la situación, presión e inexperiencia de los Sandinistas llevó a Nicaragua a una posición económica crítica y social. En las elecciones de 1990 la fuerza opositora con el respaldo de EEUU logró la victoria, poniendo fin al periodo revolucionario. La injerencia de los EEUU a través de la CIA y el FBI fue clave en el apoyo a las dictaduras, además de la persecución y vigilancia de perseguidos políticos, miembros de partido comunista u organizaciones de izquierda. Los golpes de estado, la violencia política y el terrorismo de estado llevaron a miles de personas, forzosa o voluntariamente hacia el exilio, al temer por sus vidas o las de su familia.

En Barcelona: Pasaron los años, mi hija un día nos presentó unos amigos chilenos, eran jóvenes y habían venido a trabajar, les abrimos las puertas, los trate como si fueran aquellos trabajadores de la Unidad Popular. Hablamos de Chile, les pasé películas prohibidas en Chile, canciones de Victor Jara, de Quilapayún. Una vez más, pecaba de inocente…me estaba equivocando… tuvo que ser mi hijo en una de sus salidas a tierras americanas, quien me puso al corriente de las familias. No eran precisamente las que tiempo atrás habían simpatizado con la Unidad Popular… sino todo lo contrario, gente, la mayoría con un estatus social holgado y una ideología de tipo conservadora -por decirlo de una manera suave-. También hay otros conocidos de mi hija con un pasado (según ellos) revolucionario… ahora se dedican a invertir en Barcelona y vivir de la especulación inmobiliaria -más de lo mismo-. -Yo sigo queriendo una sociedad justa, sin explotadores. Una sociedad sin penalidades, una sociedad feliz. Sé que es difícil, muchas veces se ha intentado, hasta la fecha el egoísmo ha ganado la partida. Existen hilos que mueve el poder, valiéndose de expertos profesionales, consultores que emplean todo tipo de técnica, estrategia, manipulación, engaño, para que llegado las elecciones se elija siempre los defensores de sus intereses. 

Es muy difícil…pero sería bonito que un día desaparecieran estos personajes. Aunque me temo que antes que esto ocurra, desapareceremos todos nosotros.

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