viernes, 29 de febrero de 2008

El Negocio es... el Negocio.

En la mili.

Seguía trabajando como electricista cuando fui llamado para realizar el servicio militar, tenía 22 años cuando marche a Zaragoza, pase un año de soldado con ratos buenos y otros no tanto, los buenos los pase en el campo, de maniobras, una semana de supervivencia, otra en el Moncayo esquiando, dos más en Candanchu también de esquí, en verano bajando por el Ebro en balsa, y varias salidas a la montaña, los ratos malos mejor olvidarlo .
Acabe la "mili", un año fuera de casa, haciendo lo que ellos querían, como siempre ocurre, y al final la ficha, operador de radio, apático, indiferente, soldado de poca iniciativa, solo se puede decir que ha cumplido. (Totalmente de acuerdo).


De cachondeo.

Y me incorpore de nuevo a la empresa. Era el cuarto mes que trabajaba en Barcelona cuando me propusieron ir a Menorca, la idea del desplazamiento no era de mi agrado y mucho menos después de haber estado un año fuera de casa. Me informe en el sindicato "el vertical" y me aseguraron que no me podían obligar a desplazarme sin mi consentimiento; lo expuse a mi jefe y pasado un tiempo nos citaron en el sindicato. La sorpresa fue cuando el abogado me dijo lo contrario de lo que me había dicho anteriormente; pensé, para eso no tenia que habernos hecho perder el tiempo, hablamos y al final el jefe me aseguró que era una cosa puntual, cuestión de dos o tres semanas, acepte con la condición que en futuras instalaciones en dicha isla no contaran conmigo.
Poco podía hacer con alguien que tenia en su despacho grandes fotografías de militares, alguien que llevaba el mantenimiento eléctrico de varios cuarteles (nunca lo pregunte, pero estaba claro que eran unos Franquista).


Liquidación

Realice el trabajo y una vez en Barcelona pasado una temporada y olvidándose de lo pactado me dicen que tengo que ir de nuevo a Menorca, como ya dije en su día me opongo, me dan la liquidación, 2.200 ptas. más la parte proporcional de las pagas extras, total 4.875, con esto se acaba una relación de ocho años de dedicación y trabajo, me engañaron otra vez, todavía creía en la palabra de las personas y por desgracia empecé a seleccionar, marché un poco desilusionado, indignado, pero ligero de equipaje... ¡eso si! con la limosna y la dignidad en el bolsillo.

No hay comentarios: