Mi abuelo tenía un camión, recuerdo el olor a gasolina de la cabina, mi madre siempre había dicho que no entendía como le habían dado el carnet de conducir sin saber leer ni escribir (eran otros tiempos) ¡por cierto! el camión lo dejo para irnos a Barcelona a un primo suyo que era sordo.
Entre los pocos comentarios y opiniones que mis padres hicieron de "la guerra", me acuerdo de uno , y fue cuando entraron los "nacionales", al igual que el miedo los fascistas utilizaron a mi abuelo y su camión. Alguna noche, la guardia civil y un grupo de falangistas lo iban a buscar para realizar las "sacas". Después regresaba afectado por la muerte de lo que él consideraba buenas personas.
¿No puedo estar orgulloso de la
actitud de mi abuelo, pero, que opción tenía?. Formaba parte de esa multitud de
personas que nunca se definen, sin ideología, que, siendo clase trabajadora, siempre
(precisamente por miedo o porque les da igual) hacen que siempre pierdan los más necesitados.
Durante y después de la guerra,
en la dehesa de Matallana (en mi pueblo) había un campo de concentración con
batallones de trabajadores antifascistas. El tío de MªAngeles (Pepe) según me
contó un día, estuvo una temporada en dicho campo…
En una ocasión mis abuelos me llevaron al cortijo donde trabajaban, yo tendría 5 años, recuerdo por la mañana junto al fuego, mi abuelo me daba un junco de esos que hay en la orilla de los ríos y pinchando un trozo de pan lo acercaba a la lumbre para tostar. En otras ocasiones cuando salía al campo me traía palmitos. Una noche estando en la cama, dije ¡ya, me lo trague! mi abuela al oírme me pregunto ¿niño, que te has tragado? le contesté que una puntilla, se las había cogido a mi padre, las llevaba en el bolsillo y poco antes de meterme en la cama me puse una en la boca (cosas de niño) me acosté y al moverme y ponerme boca arriba se deslizo hacia el estómago, a partir de ese momento mi abuela ya no pudo dormir. Al día siguiente estuvo padeciendo y "remenando" hasta que apareció la puntilla, por fin, descanso! más tarde, pasado un tiempo, se lo dijo a mis padres.
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