FascistasAquel día cogí mi carpeta y me dirigí al parque Guell, entonces el parque tenia otro encanto, por lo menos para mí.
Recuerdo los bancos de piedra, los árboles, las raíces salían por la tierra y formaban un enrejado que a mi se me antojaba artístico, todo era un poco más salvaje, no como ahora que nada tiene que salirse de lo que ellos creen que es la norma.
Habían arboles que crecía a su antojo, ahora no queda ninguno, comprendo que alguno pudiera ser un peligro por su inclinación pero no llegar al extremo de cortarlos, no dejaron ninguno. Las raíces quedaron tapadas y algunos bancos sustituidos por otros de líneas modernas.
Aquel día como decía, fui al parque y allí donde se encuentra el taller de Gaudi me senté en un banco y me puse a dibujar, estaba ensimismado, pensativo, ausente de la realidad que en ese momento me envolvía cuando se me acerco una chica y con aspecto y voz muy afectada me dijo.
-Argentina resiste... y nosotros aquí...
Yo le conteste –Sí, y nosotros aquí.
Al rato, cuando volví a la realidad, pense lo que había pasado, soy rápido en reflejos físicos pero en los mentales le suelo dar más vueltas.
Siempre me han preocupado las injusticias de cualquier parte del mundo y en esos tiempos existían las dictaduras militares más sanguinarias de América latina.
Yo, llevaba una pegatina en la carpeta donde unas letras (ARGENTINA RESISTE) empujaban al dictador Videla. La chica, pensó y me vio como otro exiliado ( -y nosotros aquí), y yo respondí –Sí, y nosotros aquí (refiriéndome a nuestra dictadura).
Me habría gustado hablar con ella pero fue todo tan rápido que cuando me di cuenta ya había desaparecido...
Recuerdo los bancos de piedra, los árboles, las raíces salían por la tierra y formaban un enrejado que a mi se me antojaba artístico, todo era un poco más salvaje, no como ahora que nada tiene que salirse de lo que ellos creen que es la norma.
Habían arboles que crecía a su antojo, ahora no queda ninguno, comprendo que alguno pudiera ser un peligro por su inclinación pero no llegar al extremo de cortarlos, no dejaron ninguno. Las raíces quedaron tapadas y algunos bancos sustituidos por otros de líneas modernas.
Aquel día como decía, fui al parque y allí donde se encuentra el taller de Gaudi me senté en un banco y me puse a dibujar, estaba ensimismado, pensativo, ausente de la realidad que en ese momento me envolvía cuando se me acerco una chica y con aspecto y voz muy afectada me dijo.
-Argentina resiste... y nosotros aquí...
Yo le conteste –Sí, y nosotros aquí.
Al rato, cuando volví a la realidad, pense lo que había pasado, soy rápido en reflejos físicos pero en los mentales le suelo dar más vueltas.
Siempre me han preocupado las injusticias de cualquier parte del mundo y en esos tiempos existían las dictaduras militares más sanguinarias de América latina.
Yo, llevaba una pegatina en la carpeta donde unas letras (ARGENTINA RESISTE) empujaban al dictador Videla. La chica, pensó y me vio como otro exiliado ( -y nosotros aquí), y yo respondí –Sí, y nosotros aquí (refiriéndome a nuestra dictadura).
Me habría gustado hablar con ella pero fue todo tan rápido que cuando me di cuenta ya había desaparecido...
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