viernes, 29 de febrero de 2008

Barcelona - 1956

Mi padre, yo, mi abuelo, mi prima, un amigo, mi abuela, mi hermana y mi madre en las ramblas.

Mis tíos vivían en Cataluña, mi tío destinado como Guardia Civil en Barcelona, anteriormente en Pineda y también en Cubellas.
Nosotros estábamos en Sevilla cuando mis abuelos vendieron la casa de Lora y se fueron a vivir a Barcelona, ( de la venta de la casa mis padres no vieron ni un duro) paso un tiempo y mi madre al estar influenciada por la suya convenció a mi padre para que de nuevo nos trasladáramos.
Llegamos a Barcelona el año 1956 mi hermana Rosario tenía 3 años y yo 7, no teníamos casa y, como creo, estaba previsto, nos quedamos a vivir en la de mis tíos hasta que mis padres pudieran situarse, cosa que según pudimos comprobar nos llevo unos cuantos años. En la casa éramos 11 personas, mis tíos, mi primo, mi prima, mis abuelos, la madre de mi tío, mis padres, mi hermana y yo. Nosotros cuatro hacíamos "vida" en una habitación de unos diez metros cuadrados tanto de día como de "noche", la convivencia lógicamente no era buena (teníamos que habernos ido antes) pero el sueldo de mi padre no daba para mucho. Siempre le oí decir que de haber venido solo a Barcelona se habría vuelto a los pocos días para Sevilla. En aquella casa pase los peores años de mi vida de los 7 a los 12, 5 años muy importantes para un niño.

Como algo agradable, recuerdo la radio, el programa "Matilde Perico y Periquín" aquel niño siempre haciendo travesuras y al final, el estribillo ¡no, nene pupa, no! muy típico de aquellos tiempos. Los domingos por la mañana recuperábamos nuestras raíces escuchando "Andalucía en Cataluña" flamenco y coplas se oían por la casa a la par de las protestas de mi primo que nos tachaba de "charnegos".


Rosalia de Castro, 63

Jugábamos en el rellano de entrada al edificio, la puerta de hierro forjado en la que destacan círculos en la parte alta y una especie de cruz en la baja, entraron a formar parte de nuestro entretenimiento, utilizando las figuras como cerco y pasando nuestro cuerpo de un lado a otro sin apenas esfuerzo. Ahora transcurrido los años y viendo la puerta me parece imposible que yo haya podido ser tan pequeño.
La calle Rosalia de Castro, en el barrio del Guinardó era la que yo vivía, al igual que el resto del barrio estaba sin asfaltar y allí en la tierra se desarrollaban casi todos los juegos. Con un tacón de un zapato viejo y unos cuantos cromos ya podíamos empezar a jugar, todo consistía en tirar el tacón, aquel que conseguía que el suyo quedara encima del otro le ganaba los cromos que había apostado. Haciendo un hoyo en la tierra jugábamos a las canicas. Jugábamos a fútbol, no existía el problema de los coches y por lo tanto tampoco el peligro (cuesta imaginar una calle sin coches) los huertos estaban por todo el barrio y también algunas fabricas como la Gutzzi situada en lo que hoy es Sport Dyr S.A., la OSSA en la calle "Buena suerte" (Cinturón de Ronda) en la que tantos partidos de fútbol habíamos realizado, el cuartel de la Guardia Civil. Arriba en la calle Castillejos se encontraba la "montaña roja" y a continuación y tocando la Avda. Montserrat la "montaña negra" nombre que tomaban por el color de sus tierras, todo esto ha quedado bajo la construcción que se han ido realizando, recuerdo que uno de los primeros pisos en construirse fueron los populares "Pisos Azules" situados al lado de las "Escaleretas" .
La familia del Emilio, tenían el negocio de matar y desplumar pollos, en aquella época el pollo solía visitarnos solamente los domingos o cuando estabas enfermo, esta familia fue en nuestra calle de las primeras en tener coche, tenían uno que era mitad coche mitad furgoneta, (lo que ahora veríamos como un cacharro) siempre cargado de gavias con pollos o gallinas y el día que se escapaba una de estas aves ¡ya estaba la fiesta en marcha! plumas, griterío, corridas, niños para aquí, niños para allá hasta que por fin, sin estar muy convencido de ello, cogíamos al pobre animal muerto de miedo.
No todo era inocencia, la violencia salía en algún juego, uno de ellos creo recordar que le llamábamos "balen" consistía en un niño que paraba, este se inclinaba mientras los demás saltábamos por encima de el realizando piruetas, el primero en saltar daba la orden y el resto ejecutaba, patadas, golpes, etc. la agresividad de algún niño con el que paraba era tal, que muchas veces te hacían saltar las lágrimas (no entendía ni entiendo la maldad, aunque por desgracia esta presente allí donde se encuentre el hombre).
Recuerdo los nombres de algunos compañeros y amigos de aquella época, el Diego, el Tani, el Adolfo y el Juan Vila, el Riau, Silverio, el Emilio, el Suso, el Antonio y su primo "Rafael" mi mejor amigo de juventud, no tuve problema con ninguno, en una ocasión "cosas de mi madre" les preguntó ¿como es mi Jacob? a lo que contestaron ¡su Jacob es un Santo!

La escuela era un castigo.


En Barcelona pase por tres escuelas, la primera municipal "Obispo Irurita" (hoy, Mas Casanoves) en mi recuerdo está la leche en polvo y la formación en el patio para entrar a clase, al poco tiempo pase a la academia "Nebrija" estaba compuesta por dos profesoras (Herminia y Mercedes) de las cuales guardo un grato recuerdo y la directora (Angustia) que imponía mucho respeto, años mas tarde y sin que yo dijera nada reconoció que todo giraba alrededor del castigo, reprimir, censurar, atemorizar esa era la pedagogía Franquista que se imponía. Habrían niños motivados para el estudio pero yo siendo una persona normal (aunque me faltaba autovaloración) no encontraba el momento de estudiar y así iban pasando los días.

Después de unos años ingrese en la academia "Martínez" (con poca ilusión y mucho miedo) las cosas seguían igual, el castigo, la humillación en la clase de las chicas y si no, el director cogiéndote de las patillas tiraba hacia arriba mientras uno elevaba el cuerpo con el fin de mitigar en lo posible el dolor, lo cual no impedía que se cayeran algunas lágrimas.
Todo habría sido diferente y mejor si hubiera recibido ayuda de algún tipo. Los premios eran para los "elegidos" recuerdo que el profesor Martínez y su mujer algún domingo se los llevaban a pasear, a mí me llevo una vez, me sentí muy bien hasta que a alguien se le ocurrió hacerle un regalo a su hijo, y yo, como no tenía ni un céntimo no pude participar, también es mala suerte! (nuevamente me sentí mal). El recibo del mes era otro de los motivos que me hacían diferente a la mayoría, mi padre esperaba el ultimo día para pagarlo y siempre era el director el que me lo recordaba.
El director y mi profesor se llamaban los dos "Angel Martínez", recuerdo que al director, todos, incluido los padres de los alumnos, le llamaban poniendo delante el "Don", ósea "Don Angel" y al profesor "Sr.Martínez" esto parece que disgusto al profesor y en una clase nos comento que el tenía los mismos estudios que el director por lo tanto tenía derecho al mismo trato, esto del "Don" muchos niños no lo entendimos. (entonces nos pareció una tontería, y ahora pasado el tiempo sigue pareciéndome lo mismo)
También tuve como profesor al Sr. Correa, un buen hombre y como siempre ocurre una mayoría se empeñaba en hacerle la vida imposible, no puedes demostrar buenos sentimientos pues muchos lo ven como debilidad, incluso piensan y quieren tratarte como idiota cuando en realidad los idiotas son ellos.
En la academia Martínez teníamos clase de dibujo, reconozco que era de las pocas materias en la que realmente me sentía bien, el tiempo que empleaba en dibujar siempre me perecía poco. Posiblemente el director, en esta ocasión valorando mi trabajo y asumiendo la falta de medios de mi familia me ofreció participar en las clases nocturnas y de manera gratuita cosa que realice durante la ultima temporada, fue realmente un detalle por su parte.
Y por fin! llego el día tan esperado por mí de abandonar la escuela(había cumplido 14 años)no quisiera decir que me quite un gran peso de encima, pero realmente así lo sentía, este momento por lo absurdo me recuerda el famoso grito del fundador de la legión ¡abajo la inteligencia, viva la muerte!.

Pasado los años me he encontrado a Don Ángel (el director) me habría gustado saludarlo pero volviendo a mí el recuerdo y lo mal que lo pase mientras estuve bajo su tutela, pasaba ignorando su presencia.

Rosalia de Castro (un equipo de fútbol)


Los chavales del barrio pensamos y decidimos crear un equipo de fútbol, nos reunimos para tomar decisiones, se habló y se acordó cual serían nuestros colores, elegimos, camiseta amarilla y negro para el pantalón, "michetas" amarilla con vuelta negra, también acordamos federarnos, más tarde, vino decidir el nombre del equipo, la gran mayoría lo teníamos muy claro, casi todos vivíamos en la misma zona por eso coincidimos llamar al equipo "ROSALIA DE CASTRO" como nuestra calle, el equipo estaba abierto a todos. Nos federamos y empezamos la liga, jugábamos en el campo del velódromo (hoy desaparecido) se encontraba justo encima del Cuartel de la calle Lepanto (en la actualidad dependencias de la Guardia Urbana y oficinas de ocupación del INEM) también jugamos en las viviendas del Congreso, campo del Júpiter, Roquetas Etc.


Estábamos en competición cuando entraron a formar parte del club y como directivos, algunas personas mayores, hicieron una selección y algo que nosotros no entendimos, nos cambiaron el nombre, ROSALIA DE CASTRO, no podía ser el de un equipo de fútbol) ¡ era nombre de mujer!.
Fuimos saliendo del equipo y poco a poco iban quedando menos de aquellos que lo fundaron, algunos de los que quedaron los ficho la empresa DAMM, con lo cual del equipo inicial no quedo ninguno.
La intención nuestra era pasarlo bien, pero los mayores, algunos mayores, parece que esto no era suficiente.

( El fútbol siendo algo que me gustaba practicar reconozco que jugando era mediocre, más bien tirando a malo y en cuanto al tema de espectador, no me a interesado nunca.)

Los cines del barrio.

El Venus: Situado en la Avda. Gaudi cerca del Hospital de Sant Pau (y frente la Academia Martínez)era el más popular, los domingo las dos películas y el Nodo, las pipas y palomitas, allí nos encontrábamos casi todo el barrio, (entonces no teníamos televisor). Las películas, las llamadas "Españolada" casi todas de risa, José Isbert, Toni Leblanc, J.L.López Vázquez etc... 

cine Máximo

EL Máximo: En la travesera de Gracia esquina Sicilia, allí vi la película "Dracula" del Cristopher Lee, pase más miedo que "once viejas". El Monterrey: En las "escaleretas" este era más moderno y recuerdo que iba entre semana con mi hermana Rosario. El Delicias: En travesera de Gracia, él más grande y de más categoría. Estos cines como tantos otros, han desaparecido, fueron una parte de nuestra historia colectiva, un punto de encuentro de todo un barrio, no hicimos nada por ellos ¡nos lo quitaron! no eran negocio, ellos que tantos días de alegría nos dieron, y nosotros, que en un solo día nos dejamos arrebatar. ¡Así es la vida! Es curioso pero en el local del Venus, cuando fue derruido, construyeron unas galerías y estas nunca han funcionado, más tarde y durante mucho tiempo fue un local abandonado, por fin pusieron lo que parecía que podría funcionar, un "self-service" de pastas y ensaladas; llevan dos años y siempre esta vació ¿serán también los fantasmas, como dice Serrat?

Con los amigos.


Tani, Diego, yo y él Suso (Una imagen vale más que cien palabras)

Primer trabajo.

EL Fernando que era el portero de nuestro equipo de fútbol, trabajaba de pastelero y me comentó que estaban buscando un aprendiz. Me presenté. Uno de los problemas, era levantarse a las cuatro de la mañana y marchar a pie (de noche) a la pastelería Novel, situada en la calle Roger nº 2 del Clot.

Allí, se preparaban los croissants y ensaimadas, después había que repartirlas por los bares y tiendas del barrio, también por el mercado; repartir con una caja de madera encima de la cabeza no me hacía mucha gracia, más bien me daba vergüenza.

En el frigorífico había sacos de almendras, se me iban los ojos detrás y… sin poder resistir, cogí unas cuantas, muy poquitas.

(Sentí que estaba cometiendo un gran robo, ¡un robo de diez almendras!). Aguanté una semana, después, pedí el despido.


Segundo trabajo.

Tenia 14 años cuando mi padre me consiguió trabajo en una empresa de instalaciones eléctricas (Elect.Vallespin), fue el año que mataron al presidente Kennedy. La empresa estaba situada en la calle Ataulfo del barrio Gótico, cada día cogía cuatro veces el autobús (el 19) pues al medio día iba a comer a casa, entré ganando 175 con 50 céntimos a la semana, el trabajo se me daba bien y fui cogiendo experiencia y facilidad para realizarlo. Mi primer trabajo fue pintar un montón de tubos de chapa metálica y en su interior de cartón, se llamaban, tubos "berman" ( hoy ya no se colocan) estos lo usábamos para empotrar en la pared y luego en su interior pasaban los cables eléctricos (los tubos de plástico todavía no existían, por lo menos en Cataluña) era invierno, pintaba con guantes de goma y estos estaban helados.

Yo y José Sanchez


El tiempo iba pasando y comprobé que en lo referente al sueldo siempre era yo el que tenía que dar el primer paso, cosa que hice en varias ocasiones y las cuales aceptaron.
Realice muchas instalaciones en aquella época y sinceramente si tengo que destacar algo sigue siendo el frío, creo que nunca he pasado tanto, la ropa no era la adecuada, por no tener no tenía ni un simple anorak, y en las obras, el aire circulaba a su antojo, pasabas resfriado la mayor parte del invierno hasta que por fin llegaba el buen tiempo.