viernes, 29 de febrero de 2008

El pasaje (paso público entre dos calles)

Mi padre y mis hermanas Carmen y Rosario en el pasaje.

Tenía 12 años cuando fuimos a vivir al "pasaje" una planta baja compuesta por dos habitaciones y un comedor-cocina con un total de 30 mts. cuadrados de superficie, en verano te asabas de calor y en invierno las goteras y el frío, por si fuera poco tenía el inconveniente de no disponer de baño (un lujo en aquellos tiempos) así que utilizábamos la típica palangana, pasados los años, y ya trabajando, acudía a los baños públicos, uno de ellos situado en las desaparecidas "piscinas de Gracia" en la travesera del mismo nombre, entre el paseo de San Juan y la calle Bailen, al lado del también desaparecido cine Delicias. Otro de los baños al que también acudía estaba situado en el pasaje de Simón, cerca de la Sagrada Familia.
El alquiler del pasaje era de 500 ptas. al mes y una entrada de 30.000 ptas. mis padres apenas disponían de la mitad del dinero y el resto lo pidieron prestado a mis tíos, se lo ofrecieron, pero, acompañado de una nota que mi padre firmó reconociendo dicho préstamo. Pasaron los días y después de meditar lo absurdo de la nota (se trataba de la familia) mi tío fue al trabajo de mi padre, le pidió disculpas y ha continuación la rompió. Mi padre le dijo, -mi intención es devolverte el dinero lo antes posible, pero suponiendo que no pudiera, si no pudiera pagarte ¿que harías, me ibas a denunciar? mi tío contesto, ¡no, eso no! . Todos cometemos fallos, aunque algunos como este y entre familia creía que no debían de existir, ahora se (por experiencia) que puede ocurrir de todo.
Poco más de un año llevábamos viviendo en el pasaje cuando mi madre quedo embarazada, y al tiempo previsto nació mi hermana MªCarmen, el parto tuvo lugar en la Residencia del Valle Hebron entonces de "Francisco Franco".
Llegado este momento tengo que decir que yo no sabia que mi madre estaba embarazada ¿ os preguntareis como es que no lo sabia? ¿qué corto, diréis algunos? ¡pues si¡ corticos mis padres; los que conocemos a mi madre sabemos cuales son sus medidas, pues siempre tuvo la misma, ¡siempre esta embarazada!. Imaginaros que tiempos corrían que el traer un hijo al mundo se ocultaba como una vergüenza, mi padre me dijo -¡me voy con la mama, a buscar un hermanito! y yo me quede "pasmado"... como un gilipollas.
Al paso del tiempo mi tía hizo un comentario a mi madre ¡la MªCarmen a nacido de la alegría de vivir en el pasaje! posiblemente tenía toda la razón pero la intención y la manera de decirlo me recordaba a otra vez cuando dijo ¡tu, no te creas que tus hijos son guapos! o la observación que le hizo sobre mi ¿no crees que tu hijo es un poco raro? y todo por ser un niño pacifico e introvertido (quisiera creer que donde yo veía malicia solo había ignorancia).
Siempre me viene a la memoria el frió, ¿hacia mas frió? o ¿teníamos menos medios para combatirlo? - de todo un poco. El invierno, la noche, la cama con las sábanas heladas y yo sin pijama, con un simple calzoncillo y una camiseta, muchas noches mi madre nos ponía una botella de agua caliente envuelta en toallas, esto aliviaba un poco, después, pasado un rato entrábamos en calor.
La Navidad, a pesar de tener menos medios económicos la recuerdo con mucha ilusión, todo era fiesta, los tenderetes de la Catedral, los mostradores llenos de figuritas del belén, aquellas figuritas de barro hechas por artesanos. Lo de menos para mí era el significado de la fiesta, lo importante era la familia, todos sentados alrededor de la mesa, comiendo los roscos de anís y pestiños que mi madre y nosotros habíamos hecho en nochebuena, cantando villancicos con la pandereta la zambomba y mi padre, con la sonrisa en la cara y la cuchara en la mano rascando la botella de anís del mono.

Mi abuelo liando un cigarrillo en el pasaje.

Primeros dibujos.

Tenía 17 años cuando hablando con Julián recordaba los dibujos que realizábamos en la escuela y lo bien que lo pasábamos, de esta manera a el se le ocurrió que podíamos hacer lo mismo los fines de semana, así que decidimos ir a una tienda de Bellas Artes y comprar el material necesario. Nos dirigimos a Piera en la calle Cardenal Casañas y allí nos hicimos con una carpeta, hojas de papel, lápices y carboncillos, ya teníamos las herramientas necesarias para empezar a crear y con mucha ilusión decidimos nuestra primera salida a Sitges, fue estupendo, después vinieron otras salidas, Sant Cugat, Mirasol, Pineda etc. Por esta época vi la película - EL LOCO DEL PELO ROJO - (biografía de Vincent Van Gogh). Se abrió la ventana, otro mundo surgió para mí.
Retrato dibujos campesinos, campos labrados... paisaje. Frío, Biblia, pastor. Holanda, iglesia, barraca, comedores de patatas. París, colores, flores, pintores. Tren. Arlés, blanco, nieve... huerto, verde, rosa... Ródano, noche estrellada, luna, río, amarillo, SOL, SOLEDAD. lavanderas, puente del Langlois, Trinquetaille, Montmajour. Amarillo, girasol, amarillo... sol.
Saint Rémy, olivos, soledad, los Alpilles, cantera, barranco... labradores, sembradores, segadores. Colores, cuadros, pinceladas, dibujos, cañas, botas, zuecos, amarillo... unos limones. Amarillo, girasoles, piedras de Montmajour, rocas, paisaje surcos en los campos, surcos, cartas.
Leí -CARTAS A THEO- y salté al otro lado de la ventana, pasando de un estado real a otro mundo lleno de satisfacciones artísticas, un mundo al que solía ir muchas veces. Pase una temporada realizando dibujos y pinturas cuando a Julián se le ocurrió (esta vez también a el) que podíamos inscribirnos en una academia de Bellas Artes, lo pensamos y decidimos hacer la inscripción en la Escuela Municipal Massana, realizamos el examen de ingreso y Julián que estaba más interesado que yo, no logra pasarlo y a mí que me era indiferente por esta vez me abren las puertas.


Empezaron las clases, al principio el clima artístico me gustaba pero no llego a motivarme lo suficiente, empecé a ver "fantasmas", personas que se creen superiores, otros que perdían el tiempo, profesores que solo estaban por las chicas, la clase de geometría, que por cierto no me interesaba nada, recuerdo que una profesora en una ocasión me saco a la pizarra donde me hizo realizar varias figuras geométricas cosa que realice con algo de vergüenza ( nunca me gusto ser protagonista ) una vez acabado los ejercicios me dijo algo que me sentó mal, algo relacionado con ser más espavilado o algo parecido, en fin tonterías. Fui adquiriendo la sensación que el trabajo que realizaba en clase podía hacerlo en cualquier sitio, realmente podía hacerlo, pero había una diferencia que yo no tuve en cuenta, y es que después de unos años, sin el mayor esfuerzo, habría obtenido un titulo para dedicarme a algo que siempre me ha gustado. Como casi siempre suele pasar, había algo positivo, algo que me hizo cambiar el concepto del arte, la visión del arte, lo que yo entiendo por verdadera creación, por crear, formas nuevas, era una clase llamada de - Orientación - ,estaba compuesta por dos profesores, un profesor cuyo físico y gusto por el arte le hacia parecer muy Mironiano y una joven profesora también de tendencia innovadora, trabajábamos todo tipo de materiales, madera, arcilla, papel, cartón etc... ¿los motivos? muy sencillos, partiendo de objetos reales hacíamos un primer boceto académico a continuación lo íbamos transformando hasta el limite deseado y al final quedaba una obra que partiendo de una realidad terminaba siendo una autentica creación, algo que tu habías creado. Transcurrió un año y sin pensarlo demasiado decidí no acudir más a clase.

Bolsa de plastico.

Bolsa de plastico

Recuerdo que en aquellos tiempos, ahora muchas cosas han cambiado, unas para bien y otras quizás no tanto, en aquellos tiempos como decía, en las casas, la basura se tiraba en un cubo con su correspondiente tapa. A ultima hora del día se sacaba a la calle y por la noche al llegar los basureros volcaban el contenido en el camión.
Empezaron a llegar las bolsas de plástico, que nada tiene que ver con las de ahora, aquellas eran negras, de mala calidad y de una peste horrorosa.
Salía yo de casa cuando en la esquina, al lado de la peluquería había una señora mayor, típica de aquellos tiempos, vestida de negro, la vi trasteando con una bolsa de basura, su intención era sacar el nudo que hacia de cierre, lo único que pensé, algo se le ha olvidado, me acerque y le dije si quería ayuda, ella me contesto que sí, me entregó la bolsa y después de mucho trabajo la abrí. Ahora viene mi sorpresa, la señora coge la bolsa y sin ningún miramiento vuelca el contenido en el suelo, dobla la bolsa y se marcha diciendo.
- ¡Esta bolsa va muy bien para todo!.

El suelo quedo asqueroso, los pelos por todo el barrio, la señora tan contenta y yo convertido en cómplice de algo no deseado.

Madrid.

Realice un viaje junto a un amigo (Antonio) con la intención de conocer Madrid. El viaje lo hicimos en tren, llegamos a la estación de Atocha y de allí nos dirigimos a una pensión, queríamos algo céntrico y por supuesto económico, la buscamos y la encontramos cerca de la plaza del Sol.
Dejamos el equipaje, nos duchamos, y nos fuimos a realizar un primer contacto con la ciudad. Sé hacia de noche, cansados del viaje y de tanto caminar decidimos volver a la pensión. Estaba en pleno sueño cuando noto que algo se paseaba por mi cuerpo, enciendo la luz y veo las pulgas corriendo por entre las sábanas, me levanto como impulsado por un muelle, me senté en una silla, estaba incómodo, leí, hice tiempo, pero este parecía que pasaba en proporción inversa a lo que yo quería, así mientras mas rápido quieres que pasen las horas mas lento pasan. Serían las cinco cuando me fui a la calle a tomar el fresco. Al día siguiente como era de esperar nos cambiamos de alojamiento.
Durante aquellos días visitamos el Monasterio del Escorial, también por curiosidad El Valle de los Caídos por Dios y por España (obra realizada por prisioneros Republicanos) construcción monumental como corresponde al gusto de los dictadores, ¿tamaño sepultura? ¡ gigante ! ¿ tamaño sepultados ? ¡mediocres!
Fuimos a Aranjuez a ver sus jardines y palacios, y en Madrid capital visitamos la Escuela de San Fernando y el Museo del Prado.

Fueron muchos los cuadros, más que pinturas fotografías como dirían algunos, retratos perfectos, personajes de la nobleza, los Reyes, Obispos, temas religiosos, historia etc. muchos, bien hechos, con todo el mérito del mundo pero sin vibraciones, al menos para mi.
De todos, prefiero Goya, los cuadros del 2 y 3 de Mayo, autorretrato, así como pinturas negras y por encima de todo sus grabados. Otro pintor que me gusta por sus composiciones llenas de originalidad es el Bosco, fantasía y creación se mezclan en sus obras surrealistas. Velázquez, José de Ribera, el Greco.
Nos fuimos de Madrid con la sensación de haber conocido una gran ciudad, llena de historia y de cultura.

Mª Angeles. (17 años).

Angels


Tenia 21 años cuando conocí a MªAngeles, siempre había vivido en el barrio y a pesar de separarnos solo 50 metros. no nos conocíamos.
Un día no recuerdo como, mi hermana y mi prima me la presentaron.
Salíamos en grupo, y entre salida y salida me di cuenta que MªAngeles me atraía, su carácter extrovertido, siempre decidida, siempre dispuesta a realizar cosas (yo, suelo pensarlo más) también me gustaba su manera de ser y sobre todo, su sonrisa.


Angels

Un día que estábamos solos, le dije que me gustaba, que si quería salir conmigo, (antes, creo que sé hacia así) ella expresó los mismos sentimientos pero, también dijo que en estos momentos no tenía claro si quería comprometerse con alguien, que dejáramos pasar un poco de tiempo, Con esta contestación, me sentí rechazado, yo entonces había superado el complejo de inferioridad que a lo largo de mi vida me había creado (siempre me tuve por el ultimo de la fila y no como uno más entre todos, ni más ni menos ) pero pensé que no le interesaba, me sentí de nuevo muy poca cosa.
Seguíamos saliendo en grupo y el trato con MªAngeles era un poco distante, nos esforzábamos, pero no se puede ir contra los sentimientos, era algo muy difícil para los dos, yo no quería ser solo su amigo.


Angels y Yo.(en Caldetes)
Paso el tiempo y MªAngeles vino un día a casa, no podía imaginar el motivo de su visita, fuimos a dar una vuelta puesto que quería hablar conmigo y entre comentario y comentario me dijo aquello que yo deseaba oír, estábamos por la calle Sta. Carolina a la altura de la fabrica del ColaCao cuando nos cogimos la mano, no se expresar con palabras lo que sentí en ese momento, pero es algo que por suerte siempre e sentido por ella.

El ladrón del metro.


Era día de fiesta habíamos quedado en vernos a las cinco, y una vez reunido el grupo decidimos ir a pasar la tarde en el centro de la ciudad, nos dirigimos al metro, todo el barrio parecía que se había puesto de acuerdo y él anden se encontraba abarrotado de gente, llega el metro y subimos, estamos apretados pero no lo suficiente para que sea innecesario cogerse a la barra, unos cuantos cogidos y hablando, entre comentario y comentario pasan las estaciones, bajan y suben, yo con MªAngeles al lado de la puerta, llegábamos a la estación cuando noto que una mano busca dentro de mi bolsillo, coge la cartera y se dispone a sacarla, instintivamente mientras seguía hablando, mi mano coge la mano que ya estaba fuera del bolsillo, sin girarme, la deslizo hacia la cartera, la cojo y la vuelvo a meter en el bolsillo, en este momento se abren las puertas, baja la gente y queda un vacío detrás mío. Imaginándome el mosqueo del carterista por mi manera de actuar quizás poco corriente, me puse a reír. Después expliqué lo que había pasado y hubo quien como ya me esperaba dijera aquello de.. tenías que haberle dado un golpe, un codazo! pero eso es algo que aun sobrándome fuerza no entra en mi manera de ser, pienso que no se llevo la cartera y eso ya es positivo, lo malo es que seguirá haciéndolo, ( es su manera de ganarse la "vida" ). Bajamos en Urquinaona. Y el metro acelerando la marcha desaparecía en el túnel para después aparecer de nuevo en la siguiente estación, al igual que unos minutos antes había desaparecido el carterista para aparecer quien sabe donde.

El Negocio es... el Negocio.

En la mili.

Seguía trabajando como electricista cuando fui llamado para realizar el servicio militar, tenía 22 años cuando marche a Zaragoza, pase un año de soldado con ratos buenos y otros no tanto, los buenos los pase en el campo, de maniobras, una semana de supervivencia, otra en el Moncayo esquiando, dos más en Candanchu también de esquí, en verano bajando por el Ebro en balsa, y varias salidas a la montaña, los ratos malos mejor olvidarlo .
Acabe la "mili", un año fuera de casa, haciendo lo que ellos querían, como siempre ocurre, y al final la ficha, operador de radio, apático, indiferente, soldado de poca iniciativa, solo se puede decir que ha cumplido. (Totalmente de acuerdo).


De cachondeo.

Y me incorpore de nuevo a la empresa. Era el cuarto mes que trabajaba en Barcelona cuando me propusieron ir a Menorca, la idea del desplazamiento no era de mi agrado y mucho menos después de haber estado un año fuera de casa. Me informe en el sindicato "el vertical" y me aseguraron que no me podían obligar a desplazarme sin mi consentimiento; lo expuse a mi jefe y pasado un tiempo nos citaron en el sindicato. La sorpresa fue cuando el abogado me dijo lo contrario de lo que me había dicho anteriormente; pensé, para eso no tenia que habernos hecho perder el tiempo, hablamos y al final el jefe me aseguró que era una cosa puntual, cuestión de dos o tres semanas, acepte con la condición que en futuras instalaciones en dicha isla no contaran conmigo.
Poco podía hacer con alguien que tenia en su despacho grandes fotografías de militares, alguien que llevaba el mantenimiento eléctrico de varios cuarteles (nunca lo pregunte, pero estaba claro que eran unos Franquista).


Liquidación

Realice el trabajo y una vez en Barcelona pasado una temporada y olvidándose de lo pactado me dicen que tengo que ir de nuevo a Menorca, como ya dije en su día me opongo, me dan la liquidación, 2.200 ptas. más la parte proporcional de las pagas extras, total 4.875, con esto se acaba una relación de ocho años de dedicación y trabajo, me engañaron otra vez, todavía creía en la palabra de las personas y por desgracia empecé a seleccionar, marché un poco desilusionado, indignado, pero ligero de equipaje... ¡eso si! con la limosna y la dignidad en el bolsillo.