viernes, 29 de febrero de 2008

Lora del Rio (Sevilla -1949).

yo

Mi abuela Rosario era la típica "beatona" y mi abuelo José al que todos conocían como "José el zarandero" era una buena persona aunque según mi familia un poco "bruto" posiblemente debido a la poca formación que recibió, analfabeto y de clase un grado más que humilde, tenia casa, un par de bueyes y dinero para ir de juerga. Siempre defendió a los "señoritos" el pobre había nacido para servir a los ricos y estos, bastante hacían con ofrecer trabajo! (esta fue su filosofía durante toda su vida, personaje de aquellos "santos inocentes" ya con la "democracia" y sin dar opción a demostración alguna criticaba a la mayoría de lideres políticos, aquellos que se definían de izquierdas) -Me habría gustado llegar a un razonamiento sencillo sobre las clases sociales, alguna vez lo intente, pero él, no estaba para tonterías. ( Ahora pasado los años, reconozco aunque por diferente motivo que también me han defraudado). Mi abuelo a sido una de las personas que más he querido. Mis padres (Isaac y Rosario) en aquella época eran novios, se querían y dejándose llevar por ese amor y por no tomar la suficiente precaución, se encontraron con un embarazo no deseado, la reacción de mis abuelos fue la típica de la época, !la echaron de casa! junto a los problemas diarios les vino la incomprensión de unos padres que actuando más por el ¿que dirán? y en lugar de ayudar criticaron la actuación de sus hijos. Pasó un tiempo y mi madre que no tenía donde ir regreso a su casa, hicieron los preparativos y se casaron (quedándose a "vivir" en casa de mis abuelos). Estos hechos crearon un malestar durante muchos años entre mi padre y mis abuelos. Al transcurrir de los años "ironías de la vida" llegó a conocimiento de mis padres que mi abuela se había casado en idénticas condiciones, o sea embarazada de mi tía, ¿como podemos ser tan hipócritas? - Me puedo imaginar la reacción de mi padre, de todos modos era algo que ya pertenecía al pasado. ( Mis abuelos tuvieron dos hijas, mi tía (Setefilla) y mi madre (Rosario).

Mi madre y yo

El 24 de junio de 1949, era medio día, en la calle un sol abrasador, en el cielo un sol amarillo (azufre, Van Gogh) dentro de casa, mis abuelos y mi padre, mi madre en la cama y junto a ella la comadrona, dieron las cuatro cuando vine al mundo, mis pies fue lo primero en salir, seguidamente las piernas, hasta despejar la incógnita que había durado 9 meses (ni pensar en Ecografías) ¡era un niño! tenía medio cuerpo fuera y otro medio dentro cuando ante la sorpresa de todos oriné ¡buena manera de empezar la "vida"! a continuación salió el resto del cuerpo. El parto tuvo lugar en casa de mis abuelos "la Simona" que así se llamaba la comadrona fue la misma que 27 años antes había asistido al nacimiento de mi madre. El parto costo 20 duros.(Muy caro para los tiempos que corrían) 4 años más tarde asistió de nuevo a mi madre, naciendo en esta ocasión mi hermana Rosario. Me pusieron por nombre como mi abuelo paterno, Jacob, el cual no llegué a conocer pues murió enfermo de cáncer, dejando a mi abuela Carmen viuda y con 6 hijos, mi padre tenía entonces 14 años. La casa como todos los niños la recuerdo muy grande, tenía entrada por dos calles, la principal daba a unos campos y al lado la alameda lugar de juegos paseos y también de ferias. En la alameda había una morera hueca, recuerdo que entrábamos por su interior hasta la parte alta y así cogíamos sus frutos. Detrás de la casa saliendo a la derecha se encontraba el molino, allí vivía una señora que llamaban "la larga" y en la torre un nido donde todos los años acudían las cigüeñas. Años mas tarde me dirigía al colegio con la silla bajo el brazo, una libreta y un lápiz, el camino transcurría por calles empedradas, la torre de la iglesia, casas blancas y luz cegadora.

Mis padres y yo.

Mi madre adornaba su pelo con un clavel y entonaba una coplilla andaluza mientras realizaba los trabajos de casa, mi padre que era carpintero, dale que dale a la garlopa, sudando a la par que sacaba virutas de la madera, siempre con una sonrisa en los labios, mientras, yo con un martillo clavando puntillas en el arriate.

La Sra. Ramona.

Una amiga, Manolo, Miguel y yo.

Recuerdo a mi padre trabajando, eran tiempos difíciles, los trabajos que realizaba no siempre los cobraba al instante y cuando esto ocurría mi madre que no tenía que darnos de comer aquel día, me mandaba a casa de la vecina, la buena Sra. Ramona al verme y sabiendo de necesidades me preguntaba ¿ya has comido Jacob? y yo como era de esperar con la sinceridad que caracteriza a los niños contestaba que no, a lo que ella me decía, siéntate, y me ponía un plato de comida. En una ocasión, la Sra. Ramona hizo pan de higos, lo subieron al tejado y allí sobre las tejas dejaron que el sol hiciera su trabajo (aun retengo en mi memoria y en mi olfato el olor de aquel pan).
La Sra. Ramona y su marido el Sr. Juan al que todos llamaban "maestro" (era barbero en el pueblo) tenían 7 hijos y otros tantos nietos, el Miguel y el Manolo que eran de mi edad fueron mis primeros amigos. También recuerdo al "Quiscales" (Francisco) construía aviones de madera, los pulía con cristales y pegaba con resina de los árboles de la alameda, una vez construidos que eran preciosos marchábamos una pandilla de chavales hacia el castillo y una vez allí subíamos a la parte mas alta desde donde lo lanzaba, planeaba, realizaba alguna pirueta y al final chocaba en alguna parte, lo cogía, nos íbamos de vuelta a casa donde lo arreglaba y lo ponía a punto, para así otro día intentarlo de nuevo. Mientras planeaba me imagino que soñaba en pilotarlo mirar la manera de esquivar los obstáculos y realizar un buen aterrizaje. El Quiscales en alguna ocasión venia a mi casa a estudiar, pues al haber menos personas que en la suya, podía concentrarse mejor en los estudios. Pasado un tiempo y estando nosotros en Barcelona me enteré que había estado pilotando avionetas, fumigando campos y que ahora era piloto de líneas aéreas IBERIA, me alegré mucho al enterarme que consiguió aquello por lo que tanto había luchado.
Otro hermano él "Moya" fue futbolista de 1ª división, estuvo con el Sevilla y también con el Valladolid hasta que una lesión le aparto de los campos de fútbol, ahora vive en Lora y tengo entendido que tiene un bar. Siempre me he acordado de la Sra. Ramona como una buena mujer, de esas personas que yo siempre atribuyo -a personas de antes. Pasaron los años y estando yo en Barcelona me dijeron que vivían en Tarrasa; en más de una ocasión fui a visitarlos. Un día me dieron una mala noticia, la Sra. Ramona fue atropellada por un coche al cruzar la calle causándole la muerte, fui con mi madre a darles el pésame, después acordándome de mi niñez, del pueblo y de la buena Sra. Ramona, no pude ni quise reprimir las lágrimas.

La puntilla.

Carnet de mi abuelo
Mi abuelo tenía un camión, recuerdo el olor a gasolina de la cabina, mi madre siempre había dicho que no entendía como le habían dado el carnet de conducir sin saber leer ni escribir (eran otros tiempos) ¡por cierto! el camión lo dejo para irnos a Barcelona a un primo suyo que era sordo.
Entre los pocos comentarios y opiniones que mis padres hicieron de "la guerra", me acuerdo de uno , y fue cuando entraron los "nacionales", al igual que el miedo los fascistas utilizaron a mi abuelo y su camión. Alguna noche, la guardia civil y un grupo de falangistas lo iban a buscar para realizar las "sacas". Después regresaba afectado por la muerte de lo que él consideraba buenas personas.
¿No puedo estar orgulloso de la actitud de mi abuelo, pero, que opción tenía?. Formaba parte de esa multitud de personas que nunca se definen, sin ideología, que, siendo clase trabajadora, siempre (precisamente por miedo o porque les da igual) hacen que siempre pierdan los más necesitados.
Durante y después de la guerra, en la dehesa de Matallana (en mi pueblo) había un campo de concentración con batallones de trabajadores antifascistas. El tío de MªAngeles (Pepe) según me contó un día, estuvo una temporada en dicho campo…

En una ocasión mis abuelos me llevaron al cortijo donde trabajaban, yo tendría 5 años, recuerdo por la mañana junto al fuego, mi abuelo me daba un junco de esos que hay en la orilla de los ríos y pinchando un trozo de pan lo acercaba a la lumbre para tostar. En otras ocasiones cuando salía al campo me traía palmitos. Una noche estando en la cama, dije ¡ya, me lo trague! mi abuela al oírme me pregunto ¿niño, que te has tragado? le contesté que una puntilla, se las había cogido a mi padre, las llevaba en el bolsillo y poco antes de meterme en la cama me puse una en la boca (cosas de niño) me acosté y al moverme y ponerme boca arriba se deslizo hacia el estómago, a partir de ese momento mi abuela ya no pudo dormir. Al día siguiente estuvo padeciendo y "remenando" hasta que apareció la puntilla, por fin, descanso! más tarde, pasado un tiempo, se lo dijo a mis padres.

Lora del Rio.(1950-55)

El más pequeño

El de la derecha


Mi Hermana Rosario y yo.


Mis tíos (paternos), yo, mi hermana y mi madre.

Sevilla - 1955

Mi hermana, mi madre y yo.


Cartel de ferias

A mi padre le ofrecieron trabajo en Sevilla, le llamaban "Los Certales" y allí nos fuimos, mis padres mi hermana Rosario de 2 años y yo que entonces tenía 6.
Recuerdo, ir por calles estrechas y por fin sin quererlo llegaba al colegio, tenia la sensación de que este se encontraba muy lejos, separado de mi familia. Pasado el tiempo y comentándolo con mi madre me dice que el mismo se encontraba muy cerca de casa.
Socorro, nombre muy apropiado para la calle en que vivíamos, el edificio situado en el nº7 era una ruina, para entrar a nuestro piso en el primer rellano teníamos que pasar por encima de un tablón de madera, lo que tenía que ser rellano hacia tiempo que se había caído. La calle era estrecha como de tres metros y yo tenía la costumbre de salir corriendo hasta la acera de enfrente,(no confundir, ?) el mismo día una vez por la mañana y otra por la tarde me atropello una bicicleta, a partir de ese día siempre miraba antes de salir (menos mal que por aquellos tiempos circulaban pocos coches).
En mi memoria tengo la imagen de una película(por cierto nada agradable) todo ocurría en un submarino, el protagonista, un japonés, la acción; le daba un martillazo en la cabeza a un yanqui (esta imagen la tuve mucho tiempo conmigo).
En el "soberao" de casa y con un vecino de mi edad, hacíamos los "pasos" de Semana Santa, recuerdo algo sobre un montaje de maderas, plantas y flores (era algo que me gustaba).
Entre las pesadillas de mis sueños había una que siempre se repetía, sentía que caía, me deslizaba, con una sensación de agobio, no me gustaba nada.

Era invierno.

Mi padre.

Era invierno, hacía mucho frío y en casa sentados alrededor de la mesa camilla; redonda, con el brasero debajo, estábamos los tres, mi madre mi hermana Rosario y yo, era de noche y esperábamos a mi padre, era la hora que llegaba del trabajo, el mantel nos cubría las piernas y la "copa" llena de carbón de orujo… al rojo vivo, estábamos muy calentitos y mi padre a punto de llegar... fuimos notando como el sueño se apoderaba de nosotros, al rato nos quedamos dormidos. No sé cuánto tiempo pasó; despertamos en la calle.

Después mi padre nos contó que nos había sacado a la calle y más tarde había abierto la puerta y las ventanas para que entrara el aire fresco despejando a la vez el monóxido de carbono producido por el brasero. Habría sido una muerte dulce ¡nunca habríamos despertado! ¡el final de nuestras vidas! La suerte fue... ¡que todos esperábamos a mi padre!

Barcelona - 1956

Mi padre, yo, mi abuelo, mi prima, un amigo, mi abuela, mi hermana y mi madre en las ramblas.

Mis tíos vivían en Cataluña, mi tío destinado como Guardia Civil en Barcelona, anteriormente en Pineda y también en Cubellas.
Nosotros estábamos en Sevilla cuando mis abuelos vendieron la casa de Lora y se fueron a vivir a Barcelona, ( de la venta de la casa mis padres no vieron ni un duro) paso un tiempo y mi madre al estar influenciada por la suya convenció a mi padre para que de nuevo nos trasladáramos.
Llegamos a Barcelona el año 1956 mi hermana Rosario tenía 3 años y yo 7, no teníamos casa y, como creo, estaba previsto, nos quedamos a vivir en la de mis tíos hasta que mis padres pudieran situarse, cosa que según pudimos comprobar nos llevo unos cuantos años. En la casa éramos 11 personas, mis tíos, mi primo, mi prima, mis abuelos, la madre de mi tío, mis padres, mi hermana y yo. Nosotros cuatro hacíamos "vida" en una habitación de unos diez metros cuadrados tanto de día como de "noche", la convivencia lógicamente no era buena (teníamos que habernos ido antes) pero el sueldo de mi padre no daba para mucho. Siempre le oí decir que de haber venido solo a Barcelona se habría vuelto a los pocos días para Sevilla. En aquella casa pase los peores años de mi vida de los 7 a los 12, 5 años muy importantes para un niño.

Como algo agradable, recuerdo la radio, el programa "Matilde Perico y Periquín" aquel niño siempre haciendo travesuras y al final, el estribillo ¡no, nene pupa, no! muy típico de aquellos tiempos. Los domingos por la mañana recuperábamos nuestras raíces escuchando "Andalucía en Cataluña" flamenco y coplas se oían por la casa a la par de las protestas de mi primo que nos tachaba de "charnegos".


Rosalia de Castro, 63

Jugábamos en el rellano de entrada al edificio, la puerta de hierro forjado en la que destacan círculos en la parte alta y una especie de cruz en la baja, entraron a formar parte de nuestro entretenimiento, utilizando las figuras como cerco y pasando nuestro cuerpo de un lado a otro sin apenas esfuerzo. Ahora transcurrido los años y viendo la puerta me parece imposible que yo haya podido ser tan pequeño.
La calle Rosalia de Castro, en el barrio del Guinardó era la que yo vivía, al igual que el resto del barrio estaba sin asfaltar y allí en la tierra se desarrollaban casi todos los juegos. Con un tacón de un zapato viejo y unos cuantos cromos ya podíamos empezar a jugar, todo consistía en tirar el tacón, aquel que conseguía que el suyo quedara encima del otro le ganaba los cromos que había apostado. Haciendo un hoyo en la tierra jugábamos a las canicas. Jugábamos a fútbol, no existía el problema de los coches y por lo tanto tampoco el peligro (cuesta imaginar una calle sin coches) los huertos estaban por todo el barrio y también algunas fabricas como la Gutzzi situada en lo que hoy es Sport Dyr S.A., la OSSA en la calle "Buena suerte" (Cinturón de Ronda) en la que tantos partidos de fútbol habíamos realizado, el cuartel de la Guardia Civil. Arriba en la calle Castillejos se encontraba la "montaña roja" y a continuación y tocando la Avda. Montserrat la "montaña negra" nombre que tomaban por el color de sus tierras, todo esto ha quedado bajo la construcción que se han ido realizando, recuerdo que uno de los primeros pisos en construirse fueron los populares "Pisos Azules" situados al lado de las "Escaleretas" .
La familia del Emilio, tenían el negocio de matar y desplumar pollos, en aquella época el pollo solía visitarnos solamente los domingos o cuando estabas enfermo, esta familia fue en nuestra calle de las primeras en tener coche, tenían uno que era mitad coche mitad furgoneta, (lo que ahora veríamos como un cacharro) siempre cargado de gavias con pollos o gallinas y el día que se escapaba una de estas aves ¡ya estaba la fiesta en marcha! plumas, griterío, corridas, niños para aquí, niños para allá hasta que por fin, sin estar muy convencido de ello, cogíamos al pobre animal muerto de miedo.
No todo era inocencia, la violencia salía en algún juego, uno de ellos creo recordar que le llamábamos "balen" consistía en un niño que paraba, este se inclinaba mientras los demás saltábamos por encima de el realizando piruetas, el primero en saltar daba la orden y el resto ejecutaba, patadas, golpes, etc. la agresividad de algún niño con el que paraba era tal, que muchas veces te hacían saltar las lágrimas (no entendía ni entiendo la maldad, aunque por desgracia esta presente allí donde se encuentre el hombre).
Recuerdo los nombres de algunos compañeros y amigos de aquella época, el Diego, el Tani, el Adolfo y el Juan Vila, el Riau, Silverio, el Emilio, el Suso, el Antonio y su primo "Rafael" mi mejor amigo de juventud, no tuve problema con ninguno, en una ocasión "cosas de mi madre" les preguntó ¿como es mi Jacob? a lo que contestaron ¡su Jacob es un Santo!

La escuela era un castigo.


En Barcelona pase por tres escuelas, la primera municipal "Obispo Irurita" (hoy, Mas Casanoves) en mi recuerdo está la leche en polvo y la formación en el patio para entrar a clase, al poco tiempo pase a la academia "Nebrija" estaba compuesta por dos profesoras (Herminia y Mercedes) de las cuales guardo un grato recuerdo y la directora (Angustia) que imponía mucho respeto, años mas tarde y sin que yo dijera nada reconoció que todo giraba alrededor del castigo, reprimir, censurar, atemorizar esa era la pedagogía Franquista que se imponía. Habrían niños motivados para el estudio pero yo siendo una persona normal (aunque me faltaba autovaloración) no encontraba el momento de estudiar y así iban pasando los días.

Después de unos años ingrese en la academia "Martínez" (con poca ilusión y mucho miedo) las cosas seguían igual, el castigo, la humillación en la clase de las chicas y si no, el director cogiéndote de las patillas tiraba hacia arriba mientras uno elevaba el cuerpo con el fin de mitigar en lo posible el dolor, lo cual no impedía que se cayeran algunas lágrimas.
Todo habría sido diferente y mejor si hubiera recibido ayuda de algún tipo. Los premios eran para los "elegidos" recuerdo que el profesor Martínez y su mujer algún domingo se los llevaban a pasear, a mí me llevo una vez, me sentí muy bien hasta que a alguien se le ocurrió hacerle un regalo a su hijo, y yo, como no tenía ni un céntimo no pude participar, también es mala suerte! (nuevamente me sentí mal). El recibo del mes era otro de los motivos que me hacían diferente a la mayoría, mi padre esperaba el ultimo día para pagarlo y siempre era el director el que me lo recordaba.
El director y mi profesor se llamaban los dos "Angel Martínez", recuerdo que al director, todos, incluido los padres de los alumnos, le llamaban poniendo delante el "Don", ósea "Don Angel" y al profesor "Sr.Martínez" esto parece que disgusto al profesor y en una clase nos comento que el tenía los mismos estudios que el director por lo tanto tenía derecho al mismo trato, esto del "Don" muchos niños no lo entendimos. (entonces nos pareció una tontería, y ahora pasado el tiempo sigue pareciéndome lo mismo)
También tuve como profesor al Sr. Correa, un buen hombre y como siempre ocurre una mayoría se empeñaba en hacerle la vida imposible, no puedes demostrar buenos sentimientos pues muchos lo ven como debilidad, incluso piensan y quieren tratarte como idiota cuando en realidad los idiotas son ellos.
En la academia Martínez teníamos clase de dibujo, reconozco que era de las pocas materias en la que realmente me sentía bien, el tiempo que empleaba en dibujar siempre me perecía poco. Posiblemente el director, en esta ocasión valorando mi trabajo y asumiendo la falta de medios de mi familia me ofreció participar en las clases nocturnas y de manera gratuita cosa que realice durante la ultima temporada, fue realmente un detalle por su parte.
Y por fin! llego el día tan esperado por mí de abandonar la escuela(había cumplido 14 años)no quisiera decir que me quite un gran peso de encima, pero realmente así lo sentía, este momento por lo absurdo me recuerda el famoso grito del fundador de la legión ¡abajo la inteligencia, viva la muerte!.

Pasado los años me he encontrado a Don Ángel (el director) me habría gustado saludarlo pero volviendo a mí el recuerdo y lo mal que lo pase mientras estuve bajo su tutela, pasaba ignorando su presencia.

Rosalia de Castro (un equipo de fútbol)


Los chavales del barrio pensamos y decidimos crear un equipo de fútbol, nos reunimos para tomar decisiones, se habló y se acordó cual serían nuestros colores, elegimos, camiseta amarilla y negro para el pantalón, "michetas" amarilla con vuelta negra, también acordamos federarnos, más tarde, vino decidir el nombre del equipo, la gran mayoría lo teníamos muy claro, casi todos vivíamos en la misma zona por eso coincidimos llamar al equipo "ROSALIA DE CASTRO" como nuestra calle, el equipo estaba abierto a todos. Nos federamos y empezamos la liga, jugábamos en el campo del velódromo (hoy desaparecido) se encontraba justo encima del Cuartel de la calle Lepanto (en la actualidad dependencias de la Guardia Urbana y oficinas de ocupación del INEM) también jugamos en las viviendas del Congreso, campo del Júpiter, Roquetas Etc.


Estábamos en competición cuando entraron a formar parte del club y como directivos, algunas personas mayores, hicieron una selección y algo que nosotros no entendimos, nos cambiaron el nombre, ROSALIA DE CASTRO, no podía ser el de un equipo de fútbol) ¡ era nombre de mujer!.
Fuimos saliendo del equipo y poco a poco iban quedando menos de aquellos que lo fundaron, algunos de los que quedaron los ficho la empresa DAMM, con lo cual del equipo inicial no quedo ninguno.
La intención nuestra era pasarlo bien, pero los mayores, algunos mayores, parece que esto no era suficiente.

( El fútbol siendo algo que me gustaba practicar reconozco que jugando era mediocre, más bien tirando a malo y en cuanto al tema de espectador, no me a interesado nunca.)

Los cines del barrio.

El Venus: Situado en la Avda. Gaudi cerca del Hospital de Sant Pau (y frente la Academia Martínez)era el más popular, los domingo las dos películas y el Nodo, las pipas y palomitas, allí nos encontrábamos casi todo el barrio, (entonces no teníamos televisor). Las películas, las llamadas "Españolada" casi todas de risa, José Isbert, Toni Leblanc, J.L.López Vázquez etc... 

cine Máximo

EL Máximo: En la travesera de Gracia esquina Sicilia, allí vi la película "Dracula" del Cristopher Lee, pase más miedo que "once viejas". El Monterrey: En las "escaleretas" este era más moderno y recuerdo que iba entre semana con mi hermana Rosario. El Delicias: En travesera de Gracia, él más grande y de más categoría. Estos cines como tantos otros, han desaparecido, fueron una parte de nuestra historia colectiva, un punto de encuentro de todo un barrio, no hicimos nada por ellos ¡nos lo quitaron! no eran negocio, ellos que tantos días de alegría nos dieron, y nosotros, que en un solo día nos dejamos arrebatar. ¡Así es la vida! Es curioso pero en el local del Venus, cuando fue derruido, construyeron unas galerías y estas nunca han funcionado, más tarde y durante mucho tiempo fue un local abandonado, por fin pusieron lo que parecía que podría funcionar, un "self-service" de pastas y ensaladas; llevan dos años y siempre esta vació ¿serán también los fantasmas, como dice Serrat?

Con los amigos.


Tani, Diego, yo y él Suso (Una imagen vale más que cien palabras)

Primer trabajo.

EL Fernando que era el portero de nuestro equipo de fútbol, trabajaba de pastelero y me comentó que estaban buscando un aprendiz. Me presenté. Uno de los problemas, era levantarse a las cuatro de la mañana y marchar a pie (de noche) a la pastelería Novel, situada en la calle Roger nº 2 del Clot.

Allí, se preparaban los croissants y ensaimadas, después había que repartirlas por los bares y tiendas del barrio, también por el mercado; repartir con una caja de madera encima de la cabeza no me hacía mucha gracia, más bien me daba vergüenza.

En el frigorífico había sacos de almendras, se me iban los ojos detrás y… sin poder resistir, cogí unas cuantas, muy poquitas.

(Sentí que estaba cometiendo un gran robo, ¡un robo de diez almendras!). Aguanté una semana, después, pedí el despido.


Segundo trabajo.

Tenia 14 años cuando mi padre me consiguió trabajo en una empresa de instalaciones eléctricas (Elect.Vallespin), fue el año que mataron al presidente Kennedy. La empresa estaba situada en la calle Ataulfo del barrio Gótico, cada día cogía cuatro veces el autobús (el 19) pues al medio día iba a comer a casa, entré ganando 175 con 50 céntimos a la semana, el trabajo se me daba bien y fui cogiendo experiencia y facilidad para realizarlo. Mi primer trabajo fue pintar un montón de tubos de chapa metálica y en su interior de cartón, se llamaban, tubos "berman" ( hoy ya no se colocan) estos lo usábamos para empotrar en la pared y luego en su interior pasaban los cables eléctricos (los tubos de plástico todavía no existían, por lo menos en Cataluña) era invierno, pintaba con guantes de goma y estos estaban helados.

Yo y José Sanchez


El tiempo iba pasando y comprobé que en lo referente al sueldo siempre era yo el que tenía que dar el primer paso, cosa que hice en varias ocasiones y las cuales aceptaron.
Realice muchas instalaciones en aquella época y sinceramente si tengo que destacar algo sigue siendo el frío, creo que nunca he pasado tanto, la ropa no era la adecuada, por no tener no tenía ni un simple anorak, y en las obras, el aire circulaba a su antojo, pasabas resfriado la mayor parte del invierno hasta que por fin llegaba el buen tiempo.

El pasaje (paso público entre dos calles)

Mi padre y mis hermanas Carmen y Rosario en el pasaje.

Tenía 12 años cuando fuimos a vivir al "pasaje" una planta baja compuesta por dos habitaciones y un comedor-cocina con un total de 30 mts. cuadrados de superficie, en verano te asabas de calor y en invierno las goteras y el frío, por si fuera poco tenía el inconveniente de no disponer de baño (un lujo en aquellos tiempos) así que utilizábamos la típica palangana, pasados los años, y ya trabajando, acudía a los baños públicos, uno de ellos situado en las desaparecidas "piscinas de Gracia" en la travesera del mismo nombre, entre el paseo de San Juan y la calle Bailen, al lado del también desaparecido cine Delicias. Otro de los baños al que también acudía estaba situado en el pasaje de Simón, cerca de la Sagrada Familia.
El alquiler del pasaje era de 500 ptas. al mes y una entrada de 30.000 ptas. mis padres apenas disponían de la mitad del dinero y el resto lo pidieron prestado a mis tíos, se lo ofrecieron, pero, acompañado de una nota que mi padre firmó reconociendo dicho préstamo. Pasaron los días y después de meditar lo absurdo de la nota (se trataba de la familia) mi tío fue al trabajo de mi padre, le pidió disculpas y ha continuación la rompió. Mi padre le dijo, -mi intención es devolverte el dinero lo antes posible, pero suponiendo que no pudiera, si no pudiera pagarte ¿que harías, me ibas a denunciar? mi tío contesto, ¡no, eso no! . Todos cometemos fallos, aunque algunos como este y entre familia creía que no debían de existir, ahora se (por experiencia) que puede ocurrir de todo.
Poco más de un año llevábamos viviendo en el pasaje cuando mi madre quedo embarazada, y al tiempo previsto nació mi hermana MªCarmen, el parto tuvo lugar en la Residencia del Valle Hebron entonces de "Francisco Franco".
Llegado este momento tengo que decir que yo no sabia que mi madre estaba embarazada ¿ os preguntareis como es que no lo sabia? ¿qué corto, diréis algunos? ¡pues si¡ corticos mis padres; los que conocemos a mi madre sabemos cuales son sus medidas, pues siempre tuvo la misma, ¡siempre esta embarazada!. Imaginaros que tiempos corrían que el traer un hijo al mundo se ocultaba como una vergüenza, mi padre me dijo -¡me voy con la mama, a buscar un hermanito! y yo me quede "pasmado"... como un gilipollas.
Al paso del tiempo mi tía hizo un comentario a mi madre ¡la MªCarmen a nacido de la alegría de vivir en el pasaje! posiblemente tenía toda la razón pero la intención y la manera de decirlo me recordaba a otra vez cuando dijo ¡tu, no te creas que tus hijos son guapos! o la observación que le hizo sobre mi ¿no crees que tu hijo es un poco raro? y todo por ser un niño pacifico e introvertido (quisiera creer que donde yo veía malicia solo había ignorancia).
Siempre me viene a la memoria el frió, ¿hacia mas frió? o ¿teníamos menos medios para combatirlo? - de todo un poco. El invierno, la noche, la cama con las sábanas heladas y yo sin pijama, con un simple calzoncillo y una camiseta, muchas noches mi madre nos ponía una botella de agua caliente envuelta en toallas, esto aliviaba un poco, después, pasado un rato entrábamos en calor.
La Navidad, a pesar de tener menos medios económicos la recuerdo con mucha ilusión, todo era fiesta, los tenderetes de la Catedral, los mostradores llenos de figuritas del belén, aquellas figuritas de barro hechas por artesanos. Lo de menos para mí era el significado de la fiesta, lo importante era la familia, todos sentados alrededor de la mesa, comiendo los roscos de anís y pestiños que mi madre y nosotros habíamos hecho en nochebuena, cantando villancicos con la pandereta la zambomba y mi padre, con la sonrisa en la cara y la cuchara en la mano rascando la botella de anís del mono.

Mi abuelo liando un cigarrillo en el pasaje.

Primeros dibujos.

Tenía 17 años cuando hablando con Julián recordaba los dibujos que realizábamos en la escuela y lo bien que lo pasábamos, de esta manera a el se le ocurrió que podíamos hacer lo mismo los fines de semana, así que decidimos ir a una tienda de Bellas Artes y comprar el material necesario. Nos dirigimos a Piera en la calle Cardenal Casañas y allí nos hicimos con una carpeta, hojas de papel, lápices y carboncillos, ya teníamos las herramientas necesarias para empezar a crear y con mucha ilusión decidimos nuestra primera salida a Sitges, fue estupendo, después vinieron otras salidas, Sant Cugat, Mirasol, Pineda etc. Por esta época vi la película - EL LOCO DEL PELO ROJO - (biografía de Vincent Van Gogh). Se abrió la ventana, otro mundo surgió para mí.
Retrato dibujos campesinos, campos labrados... paisaje. Frío, Biblia, pastor. Holanda, iglesia, barraca, comedores de patatas. París, colores, flores, pintores. Tren. Arlés, blanco, nieve... huerto, verde, rosa... Ródano, noche estrellada, luna, río, amarillo, SOL, SOLEDAD. lavanderas, puente del Langlois, Trinquetaille, Montmajour. Amarillo, girasol, amarillo... sol.
Saint Rémy, olivos, soledad, los Alpilles, cantera, barranco... labradores, sembradores, segadores. Colores, cuadros, pinceladas, dibujos, cañas, botas, zuecos, amarillo... unos limones. Amarillo, girasoles, piedras de Montmajour, rocas, paisaje surcos en los campos, surcos, cartas.
Leí -CARTAS A THEO- y salté al otro lado de la ventana, pasando de un estado real a otro mundo lleno de satisfacciones artísticas, un mundo al que solía ir muchas veces. Pase una temporada realizando dibujos y pinturas cuando a Julián se le ocurrió (esta vez también a el) que podíamos inscribirnos en una academia de Bellas Artes, lo pensamos y decidimos hacer la inscripción en la Escuela Municipal Massana, realizamos el examen de ingreso y Julián que estaba más interesado que yo, no logra pasarlo y a mí que me era indiferente por esta vez me abren las puertas.


Empezaron las clases, al principio el clima artístico me gustaba pero no llego a motivarme lo suficiente, empecé a ver "fantasmas", personas que se creen superiores, otros que perdían el tiempo, profesores que solo estaban por las chicas, la clase de geometría, que por cierto no me interesaba nada, recuerdo que una profesora en una ocasión me saco a la pizarra donde me hizo realizar varias figuras geométricas cosa que realice con algo de vergüenza ( nunca me gusto ser protagonista ) una vez acabado los ejercicios me dijo algo que me sentó mal, algo relacionado con ser más espavilado o algo parecido, en fin tonterías. Fui adquiriendo la sensación que el trabajo que realizaba en clase podía hacerlo en cualquier sitio, realmente podía hacerlo, pero había una diferencia que yo no tuve en cuenta, y es que después de unos años, sin el mayor esfuerzo, habría obtenido un titulo para dedicarme a algo que siempre me ha gustado. Como casi siempre suele pasar, había algo positivo, algo que me hizo cambiar el concepto del arte, la visión del arte, lo que yo entiendo por verdadera creación, por crear, formas nuevas, era una clase llamada de - Orientación - ,estaba compuesta por dos profesores, un profesor cuyo físico y gusto por el arte le hacia parecer muy Mironiano y una joven profesora también de tendencia innovadora, trabajábamos todo tipo de materiales, madera, arcilla, papel, cartón etc... ¿los motivos? muy sencillos, partiendo de objetos reales hacíamos un primer boceto académico a continuación lo íbamos transformando hasta el limite deseado y al final quedaba una obra que partiendo de una realidad terminaba siendo una autentica creación, algo que tu habías creado. Transcurrió un año y sin pensarlo demasiado decidí no acudir más a clase.

Bolsa de plastico.

Bolsa de plastico

Recuerdo que en aquellos tiempos, ahora muchas cosas han cambiado, unas para bien y otras quizás no tanto, en aquellos tiempos como decía, en las casas, la basura se tiraba en un cubo con su correspondiente tapa. A ultima hora del día se sacaba a la calle y por la noche al llegar los basureros volcaban el contenido en el camión.
Empezaron a llegar las bolsas de plástico, que nada tiene que ver con las de ahora, aquellas eran negras, de mala calidad y de una peste horrorosa.
Salía yo de casa cuando en la esquina, al lado de la peluquería había una señora mayor, típica de aquellos tiempos, vestida de negro, la vi trasteando con una bolsa de basura, su intención era sacar el nudo que hacia de cierre, lo único que pensé, algo se le ha olvidado, me acerque y le dije si quería ayuda, ella me contesto que sí, me entregó la bolsa y después de mucho trabajo la abrí. Ahora viene mi sorpresa, la señora coge la bolsa y sin ningún miramiento vuelca el contenido en el suelo, dobla la bolsa y se marcha diciendo.
- ¡Esta bolsa va muy bien para todo!.

El suelo quedo asqueroso, los pelos por todo el barrio, la señora tan contenta y yo convertido en cómplice de algo no deseado.

Madrid.

Realice un viaje junto a un amigo (Antonio) con la intención de conocer Madrid. El viaje lo hicimos en tren, llegamos a la estación de Atocha y de allí nos dirigimos a una pensión, queríamos algo céntrico y por supuesto económico, la buscamos y la encontramos cerca de la plaza del Sol.
Dejamos el equipaje, nos duchamos, y nos fuimos a realizar un primer contacto con la ciudad. Sé hacia de noche, cansados del viaje y de tanto caminar decidimos volver a la pensión. Estaba en pleno sueño cuando noto que algo se paseaba por mi cuerpo, enciendo la luz y veo las pulgas corriendo por entre las sábanas, me levanto como impulsado por un muelle, me senté en una silla, estaba incómodo, leí, hice tiempo, pero este parecía que pasaba en proporción inversa a lo que yo quería, así mientras mas rápido quieres que pasen las horas mas lento pasan. Serían las cinco cuando me fui a la calle a tomar el fresco. Al día siguiente como era de esperar nos cambiamos de alojamiento.
Durante aquellos días visitamos el Monasterio del Escorial, también por curiosidad El Valle de los Caídos por Dios y por España (obra realizada por prisioneros Republicanos) construcción monumental como corresponde al gusto de los dictadores, ¿tamaño sepultura? ¡ gigante ! ¿ tamaño sepultados ? ¡mediocres!
Fuimos a Aranjuez a ver sus jardines y palacios, y en Madrid capital visitamos la Escuela de San Fernando y el Museo del Prado.

Fueron muchos los cuadros, más que pinturas fotografías como dirían algunos, retratos perfectos, personajes de la nobleza, los Reyes, Obispos, temas religiosos, historia etc. muchos, bien hechos, con todo el mérito del mundo pero sin vibraciones, al menos para mi.
De todos, prefiero Goya, los cuadros del 2 y 3 de Mayo, autorretrato, así como pinturas negras y por encima de todo sus grabados. Otro pintor que me gusta por sus composiciones llenas de originalidad es el Bosco, fantasía y creación se mezclan en sus obras surrealistas. Velázquez, José de Ribera, el Greco.
Nos fuimos de Madrid con la sensación de haber conocido una gran ciudad, llena de historia y de cultura.

Mª Angeles. (17 años).

Angels


Tenia 21 años cuando conocí a MªAngeles, siempre había vivido en el barrio y a pesar de separarnos solo 50 metros. no nos conocíamos.
Un día no recuerdo como, mi hermana y mi prima me la presentaron.
Salíamos en grupo, y entre salida y salida me di cuenta que MªAngeles me atraía, su carácter extrovertido, siempre decidida, siempre dispuesta a realizar cosas (yo, suelo pensarlo más) también me gustaba su manera de ser y sobre todo, su sonrisa.


Angels

Un día que estábamos solos, le dije que me gustaba, que si quería salir conmigo, (antes, creo que sé hacia así) ella expresó los mismos sentimientos pero, también dijo que en estos momentos no tenía claro si quería comprometerse con alguien, que dejáramos pasar un poco de tiempo, Con esta contestación, me sentí rechazado, yo entonces había superado el complejo de inferioridad que a lo largo de mi vida me había creado (siempre me tuve por el ultimo de la fila y no como uno más entre todos, ni más ni menos ) pero pensé que no le interesaba, me sentí de nuevo muy poca cosa.
Seguíamos saliendo en grupo y el trato con MªAngeles era un poco distante, nos esforzábamos, pero no se puede ir contra los sentimientos, era algo muy difícil para los dos, yo no quería ser solo su amigo.


Angels y Yo.(en Caldetes)
Paso el tiempo y MªAngeles vino un día a casa, no podía imaginar el motivo de su visita, fuimos a dar una vuelta puesto que quería hablar conmigo y entre comentario y comentario me dijo aquello que yo deseaba oír, estábamos por la calle Sta. Carolina a la altura de la fabrica del ColaCao cuando nos cogimos la mano, no se expresar con palabras lo que sentí en ese momento, pero es algo que por suerte siempre e sentido por ella.

El ladrón del metro.


Era día de fiesta habíamos quedado en vernos a las cinco, y una vez reunido el grupo decidimos ir a pasar la tarde en el centro de la ciudad, nos dirigimos al metro, todo el barrio parecía que se había puesto de acuerdo y él anden se encontraba abarrotado de gente, llega el metro y subimos, estamos apretados pero no lo suficiente para que sea innecesario cogerse a la barra, unos cuantos cogidos y hablando, entre comentario y comentario pasan las estaciones, bajan y suben, yo con MªAngeles al lado de la puerta, llegábamos a la estación cuando noto que una mano busca dentro de mi bolsillo, coge la cartera y se dispone a sacarla, instintivamente mientras seguía hablando, mi mano coge la mano que ya estaba fuera del bolsillo, sin girarme, la deslizo hacia la cartera, la cojo y la vuelvo a meter en el bolsillo, en este momento se abren las puertas, baja la gente y queda un vacío detrás mío. Imaginándome el mosqueo del carterista por mi manera de actuar quizás poco corriente, me puse a reír. Después expliqué lo que había pasado y hubo quien como ya me esperaba dijera aquello de.. tenías que haberle dado un golpe, un codazo! pero eso es algo que aun sobrándome fuerza no entra en mi manera de ser, pienso que no se llevo la cartera y eso ya es positivo, lo malo es que seguirá haciéndolo, ( es su manera de ganarse la "vida" ). Bajamos en Urquinaona. Y el metro acelerando la marcha desaparecía en el túnel para después aparecer de nuevo en la siguiente estación, al igual que unos minutos antes había desaparecido el carterista para aparecer quien sabe donde.

El Negocio es... el Negocio.

En la mili.

Seguía trabajando como electricista cuando fui llamado para realizar el servicio militar, tenía 22 años cuando marche a Zaragoza, pase un año de soldado con ratos buenos y otros no tanto, los buenos los pase en el campo, de maniobras, una semana de supervivencia, otra en el Moncayo esquiando, dos más en Candanchu también de esquí, en verano bajando por el Ebro en balsa, y varias salidas a la montaña, los ratos malos mejor olvidarlo .
Acabe la "mili", un año fuera de casa, haciendo lo que ellos querían, como siempre ocurre, y al final la ficha, operador de radio, apático, indiferente, soldado de poca iniciativa, solo se puede decir que ha cumplido. (Totalmente de acuerdo).


De cachondeo.

Y me incorpore de nuevo a la empresa. Era el cuarto mes que trabajaba en Barcelona cuando me propusieron ir a Menorca, la idea del desplazamiento no era de mi agrado y mucho menos después de haber estado un año fuera de casa. Me informe en el sindicato "el vertical" y me aseguraron que no me podían obligar a desplazarme sin mi consentimiento; lo expuse a mi jefe y pasado un tiempo nos citaron en el sindicato. La sorpresa fue cuando el abogado me dijo lo contrario de lo que me había dicho anteriormente; pensé, para eso no tenia que habernos hecho perder el tiempo, hablamos y al final el jefe me aseguró que era una cosa puntual, cuestión de dos o tres semanas, acepte con la condición que en futuras instalaciones en dicha isla no contaran conmigo.
Poco podía hacer con alguien que tenia en su despacho grandes fotografías de militares, alguien que llevaba el mantenimiento eléctrico de varios cuarteles (nunca lo pregunte, pero estaba claro que eran unos Franquista).


Liquidación

Realice el trabajo y una vez en Barcelona pasado una temporada y olvidándose de lo pactado me dicen que tengo que ir de nuevo a Menorca, como ya dije en su día me opongo, me dan la liquidación, 2.200 ptas. más la parte proporcional de las pagas extras, total 4.875, con esto se acaba una relación de ocho años de dedicación y trabajo, me engañaron otra vez, todavía creía en la palabra de las personas y por desgracia empecé a seleccionar, marché un poco desilusionado, indignado, pero ligero de equipaje... ¡eso si! con la limosna y la dignidad en el bolsillo.